Tensión en Grecia por caravana de migrantes y refugiados

0
334


Por Yanet Llanes Aleman

Una caravana de migrantes y refugiados pretende cruzar la frontera griega hacia Macedonia del Norte, lo que genera un ambiente de tensión ante el rechazo de los naciones balcánicas a la entrada masiva de estos.

Procedentes en su mayoría de países de Asia y Medio Oriente, cerca de dos mil personas, incluidos niños, se reunieron fuera del campo de refugiados de Diavatá (norte), en respuesta a una llamada en redes sociales para viajar y cruzar juntos la linde, informó un portavoz del Ministerio de Migraciones.

Los varados argumentan que quieren seguir la llamada ruta de los Balcanes en busca de mejores condiciones de vida, mientras el Gobierno griego los urgió a regresar a los centros de recepción.

‘Es mentira que vayamos a abrir las fronteras. En los tratados internacionales hay obligaciones, pero también sanciones’, insistió el ministro de Migraciones, Dimitris Vitsa, frente a la tensión por el eventual aumento del flujo masivo hacia el centro de Europa, pues en Grecia se encuentran alrededor de 70 mil migrantes, según cifras de esa cartera.

También afirmó que el llamado a la concentración y rumores de apertura de la frontera partieron de cuentas falsas en redes sociales, en beneficio de los traficantes de personas.

La Policía acordonó el campo de Diavatá, cerca de Salónica, para que no aumente la cantidad de individuos reunidos en tiendas de campaña a su alrededor, mientras la prensa local reporta enfrentamientos entre las autoridades y migrantes que intentaron atravesar la barrera.

Según el diario Ekhatimerini, agentes del orden público utilizaron gases lacrimógenos y granadas antidisturbios para controlar la situación, que el Gobierno aseguró tratará de solucionar con la persuasión.

En Atenas, más de un centenar de refugiados obstruyeron este viernes las vías de la principal estación ferroviaria, en protesta por el bloqueo policial que no les permite viajar al norte del país para unirse a la caravana.

‘Vamos a intentar buscar una solución y convencerles de que no podrán cruzar la frontera. Sabemos que buscan esperanza, pero es una situación que no depende solo de Grecia. Es un problema europeo’, alegó el secretario de Política Migratoria del partido gubernamental Syriza, Miltiadis Klapas.

Grecia es una de las principales puertas de entrada a Europa desde el inicio de la crisis migratoria en 2015, cuando más de un millón de personas arribaron al denominado viejo continente.

A raíz de ese éxodo, los países de la llamada ruta balcánica cerraron sus fronteras, algunos como Hungría levantaron vallas y endurecieron su política migratoria, cuestionada a nivel internacional, por su deshumanización frente a quienes huyen, en su mayoría, del hambre y los conflictos bélicos.

Hasta el 30 de marzo arribaron a Grecia por el mar Mediterráneo cinco mil 482 personas, según la Organización Internacional para las Migraciones, que contabilizó ayer la muerte de 356 sujetos en esas aguas mientras intentaban llegar a Europa.

Organizaciones de derechos humanos denuncian las malas condiciones en las que viven los migrantes en los campamentos helenos, sobre todo en las islas, y la lentitud de la Unión Europea (UE) para reubicarlos en otros estados miembros, así como el fracaso del acuerdo del bloque comunitario con Turquía para frenar el flujo masivo hacia el continente.

Muchas naciones del centro y norte de la UE, como Hungría y Polonia, se niegan a aceptarlos, lo que ha llevado la situación a un punto muerto, según consideran analistas.

La última reunión entre los ministros de Justicia y Asuntos de Interior de la UE tuvo lugar el mes pasado en Bruselas, donde no se tomó ninguna decisión sobre cómo manejar el problema, debido al completo desacuerdo entre el Club de los 28.

El tema migratorio sigue siendo un reto para la región y algunos países se aferran a mantener controles fronterizos internos en el área de libre circulación Schengen, pese a que el Parlamento Europeo considera que estos son consecuencia de errores en el sistema de asilo, falta de solidaridad y voluntad política.