Nombran jefe del Ejército libio; ex general acepta tregua

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Nuri AbusahmainVersiones sobre la designación como jefe del endeble Ejército del presidente del Congreso General Nacional (CGN), Nuri Abusahmain, y la aceptación de una tregua por el ex general Khalifa Haftar, componen hoy el panorama político en el caos libio.

El CGN libio, que ejerce de facto los poderes Legislativo y Ejecutivo, aceptó la renuncia del primer ministro designado Ahmed Maiitig, cuya elección apoyada por el bloque de la Hermandad Musulmana libia (HM, islamistas), en un conjunto de decisiones que tiene todos los ribetes de una fórmula de compromiso.

La elección y posterior confirmación de Maiitig, provocaron un agravamiento de las tensiones entre milicias islamistas y el autodenominado Ejército Nacional Libio (ENL) liderado por Haftar, al que han adheridos bases navales y aéreas en el este y el norte del país, además de las Tropas Especiales y clanes beduinos orientales.

Un portavoz del ENL libio dijo que esa milicia suspendió operaciones hasta la celebración de los comicios legislativos, anunciados para el próximo día 25.

Haftar desertor del Ejército libio durante el Gobierno liderado por Muamar Gadafi, derrocado por una agresión militar de la OTAN, prometió «purgar a Libia de la escoria islamista» y a principio de esta semana reivindicó el control del 80 por ciento de la ciudad de Bengasi, este.

Una comunicación anterior de portavoces de Haftar aseguraron que los integrantes de grupos armados que dominaban en esa ciudad oriental «han huido hacia las fronteras con Túnez y Argelia», aunque ninguno de los dos países reportó actividad de penetración en sus respectivos territorios.

El enfrentamiento entre el ENL, que es una milicia en sí a pesar de su nombre, puso a este país al borde de la guerra civil tras choques armados entre seguidores y opositores y seguidores de Haftar en esta capital, con saldo de varios muertos heridos.

La fórmula da un respiro a las encontradas fuerzas en el terreno a negociar o, en el peor de los casos, a reagruparse en preparación de un choque de magnitud tal que reconforme el paisaje político libio, caracterizado por una turbulencia sin fin.