“Senegal está en mi corazón, corre por mis venas”

0
196

Saiba Bayo llegó hace 16 años a Barcelona desde Senegal sin conocer el idioma, sin papeles y con ganas de labrarse un futuro. Lo consiguió. Hoy trabaja en una multinacional después de haber cursado estudios de Ciencias Políticas. También tiene una faceta de escritor y entre sus textos destaca el primer diccionario Mandinka – Catalán, publicado por Ediciones Wannafrica.

-Porque un politólogo emprender un trabajo tan laborioso como es la elaboración de un diccionario?

Cuando empecé no tenía ningún tipo de visión política ni comercial. La primera necesidad que tuve cuando llegué fue estudiar castellano. Por esta razón decidí publicar el manual. Lo veía como una herramienta para la gente que llegaba como yo. La primera tirada la lanzamos en español y con nuestra ONG en 2009 y las posteriores la hemos hecho con Ediciones Wanafrica. Es una necesidad que detecté a partir de la propia experiencia. Empezar de cero a aprender un idioma no es fácil.

-Sea como sea, las lenguas son un tema para el que tienes facilidad, no?

Supongo que lo dices porque hablo cinco lenguas africanas…

-Exacto. ¿Cómo las aprendiste?

En Senegal y en África en general las diferentes lenguas conviven en espacios de pocos quilómetros. Tengo la suerte de ser de una zona de Senegal con una riqueza lingüística inigualable: el sureste de Senegal, la zona fronteriza con Mali, Mauritania, Guinea Conakry y Gambia .

Hablo mandinka, wolof, bambara, fula y soninke. Los aprendí con naturalidad, por contacto con personas de otros pueblos y otros países. Por mi casa pasaban todos estos idiomas gracias a los jornaleros que venían a trabajar en la época de lluvias y los aprendíamos para comunicarnos. Algunas de mis hermanas también están casadas en pueblos en los que no se habla mandinka.

-Es un ejemplo de convivencia…

Siempre se dice “África está llena de etnias que se matan entre sí”. Esta es una de las grandes fabulaciones sobre África que tiene como principal valor la convivencia. Pero se entiende, el concepto de estado nación monolingüe que tenemos en Europa allí es imposible porque constituirías miles de microestados. Los conflictos étnicos en África son consecuencia de la irresponsabilidad de algunos políticos pero en ningún caso es fruto de rechazo del otro. De donde vengo yo, en 15 quilómetros encontramos cuatro lenguas distintas que conviven perfectamente. Todos hablan la lengua de los otros.

-¿Y qué te parece la situación de la lengua en Catalunya?

Manual Mandinka Español, 2014

No tiene nada que ver. Vivimos en un marco de estado-nación que aspira a la uniformización y a la identificación del estado con unos símbolos concretos. El Estado en África es una importación colonial que no ha podido extender sus tentáculos sobre las cuestiones de identidad. Recordemos que los estados europeos son la resultante de la supresión de identidades comunales, de donde hoy tenemos el problema de los catalanes, vascos, escoceses, los de córcega ect . Además también hay quien lo utiliza para sacar réditos políticos.

-¿Cómo llegaste a España?

Pues como muchos otros migrantes africanos: sin papeles. Lo hice por motivos académicos y económicos y mi primera impresión es que la situación era muy complicada. Puedes estudiar pero si no hay papeles no puedes trabajar y si no trabajas no puedes vivir y estás fuera de la sociedad. El primer contacto con la administración pública es tremendo. A pesar los esfuerzos de los entes locales, no hay herramientas que nos ayuden en este primer contacto y esta situación nos obliga a vivir casi de la mendicidad, es brutal. Nadie llega aquí para recibir una ayuda, es cuestión de dignidad.

La gente joven que llegamos a principios del 2000, en muchos casos, llegábamos con estudios, pero la cifra de los que consiguieron llegar a la universidad, como es mi caso, es ínfima. Yo  crecí entre la ciudad y el campo y no estaba acostumbrado al trabajo físico. Llegaba con preparación y una vez aquí tuve que empezar de cero. Aprendí castellano, catalán e hice el acceso para mayores de 25 años a la Universidad tan pronto como cumplí esta edad.

-¿Y qué pasó con los estudios que habías cursado hasta entonces?

El error de muchos ha sido intentar usar aquí los títulos que traían de Senegal o de cualquier país africano. La relación entre Europa y África sigue regida en base a las relaciones coloniales y la presencia colonial Española en África es casi anecdótica. Pero es que al llegar aquí no tienes información a tu alcance y has de ser muy cabezota para conseguirla. Esta información es vital para romper las cadenas que te mantienen casi en la exclusión social.

-¿Cómo escoges la carrera en ese momento?

Tenía claro que quería estudiar ciencias políticas porque pensaba en volver a Senegal y utilizar esta formación para trabajar en la diplomacia. Son cosas que siempre piensas al llegar, pero al segundo o tercer año de la carera, te das cuenta de que no quieres trabajar en la política por mucho que quieras ser politólogo. Me cuesta decidir militar en un partido político o trabajar con políticos, fundaciones u ONGs. Me he acercado mucho al sistema pero el funcionamiento no me permite implicarme y soy muy radical con mis principios. Por esto me especialicé en otras cuestiones y me fui a la empresa privada.

-¿Tuviste problemas de adaptación en la Universidad?

Manual Mandinka Català, 2014

Yo no he tenido ningún problema de adaptación pero sí que el entorno los tiene a menudo. Nosotros llegamos con una formación con referentes europeos pese a haber nacido y crecido en África. Sabemos la historia y la filosofía de Europa y hemos leído a sus escritores. Tenemos las dos visiones y podemos anticipar qué nos vamos a encontrar. En cambio en Europa sólo tienen la suya que incluye todas las ideas preconcebidas sobre nosotros. Cuando un europeo se cruza con un negro piensa en colonias, esclavitud, hambre, guerra… De ahí no sale y, si sale, a menudo es para pensar en algo peor. Nosotros partimos con ventaja y esperamos de todo. Los europeos se sorprenden por todo: porque hablas el idioma, porque eres educado o porque estás formado. Te llegan a decir que no eres como los otros negros, pero es algo que no sorprende porque les cuesta adaptarse.

-¿Toda la oleada migratoria actual lo tiene más fácil o más difícil que a principios de siglo?

El contexto sería mucho más favorable si el proceso de la legalización fuera más ágil. Llegas al país, el país te ha de reconocer y después puedes participar en la vida pública y exigir derechos. Si no llegas al reconocimiento ni tienes derechos ni obligaciones. La demagogia actual complica procesos de regularización como los que hubo en la época de Aznar y Zapatero, cuando se agilizaron estos trámites. Ahora no existen estas políticas pero tenemos internet al alcance. Con un teléfono puedes descargar una aplicación y aprender el idioma. Esto no existía cuando yo llegué y debería facilitar la llegada pero no es así porque desde la esfera política no se ayuda. El estado español ganaría mucho más legalizando a persona que lo que quieren es dignidad y dentro de la dignidad está el trabajo.

-¿Un ejemplo sería el colectivo de manteros?

No me gusta nada la palabra “mantero” porque tiene un significado negativo en los medios y porque no puedes definir el trabajo de una persona con su herramienta de trabajo. Son comerciantes. Llamémosle comercio ético o ambulante, pero no utilicemos un término que es despectivo al origen.

Las entidades sociales que les apoyan no han pensado en la trampa que representa utilizar esta palabra que acuñó la derecha para despreciar la manta que impide el paso de la gente y ocupa el espacio público. Esta manta esconde la labor comercial y ética de unas personas que en sus países ya eran comerciantes y que llegan aquí y se dedican a lo que saben hacer. Se les ha expulsado del sistema porque no se les facilita trabajar legalmente con papeles y desde el sistema se pretende que sigan las leyes de propiedad intelectual.

– ¿Y cómo se resuelve una situación así?

En positivo y con creatividad. Los vendedores ya son parte del decorado de la ciudades. Aprovechémoslo porque esto es un atractivo más de la ciudad y debe servir para incorporarlos a la sociedad. La falta de inteligencia y de creatividad de los líderes políticos que han gestionado fatal esta situación hace que no se trate con perspectiva social y nos lleva a un callejón sin salida.

Obviamente todas las ciudades tienen normas pero las normas las creamos nosotros y no hay ninguna norma sea inamovible. Todas son mejorables. Si algo no funciona bien, cámbialo. No lo utilices para excluir. ¿Por qué no impulsar una marca que visualice a los vendedores? ¿ No hay vendedores en otras ciudades como Marrakech, París o Nueva York? La aportación de los inmigrantes para la recuperación de estos espacios ha sido brutal.

-Decías que estudiaste políticas con el objetivo de volver a Senegal. Te lo planteas?

Senegal está en mi corazón. Corre por mis venas. Cada día tengo en mi mente a mi hija, a mi pareja y a mi país. Y es curioso porque lo que más jode es que tu propia gente te dice a veces que ya no eres de allí. Desde aquí también participo al desarrollo de mi pueblo, de mi país. Hago pequeñas iniciativas para el desarrollo de la localidad donde nací y sí, me gustaría poder volver algún día, pero lo veo muy complicado. Barcelona ya es mi casa, hay algo en esta ciudad que me tiene enganchado. Cada vez que me voy de viaje noto que me falta algo y tengo ganas de volver. Por otra parte, cuando voy a Senegal, estoy con mi gente y algunos me miran y dicen que ya soy como los blancos. Esto es un linchamiento mental para mi. Has pasado de una etiqueta a no tener etiqueta…

Manel Carrere