“Encontré lo que me gusta y es una suerte porque no todo el mundo lo consigue”

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Desde pequeño Leonardo Lumu quiso dedicarse al dibujo y para conseguirlo salió de Luba, en Guinea, y pasó por Malabo antes de formarse en la escuela Joso de Barcelona. Ha publicado Animales con la Editorial Wannafrica, unos libros que son una primera toma de contacto con las lenguas africanas.

-¿Cuál es el objetivo de este libro?

Son libros ilustrados sobre animales. Pese a que las ilustraciones son infantiles, el libro puede ser útil para cualquiera. Todos los animales llevan su denominación en varias lenguas: castellano, catalán, wolof i mandinka… Pese a que pueda parecer un libro para niños en realidad es una manera entretenida y sencilla de aproximarse a estas lenguas. Lo que intentamos es difundir la variedad de lenguas que hay en África.

Es un libro que no sólo es para los niños, que se fijarán en los dibujos. Los adultos pueden pensar que van a aprender un idioma que no tiene una gramática registrada y que no se acostumbra a enseñar de forma académica.

-¿Estos libros tienen algún tipo de hilo argumental entonces?

No es un cómic, es un libro con diferentes lenguas e idiomas para un nuevo aprendizaje de aprendizaje. Es una referencia rápida y de cómo se llama cada animal pero además de rápida es bonita.

-¿Va dirigido a un público concreto?

No. No es un libro sólo para africanos ni sólo para españoles. No es un libro para una raza ni para un grupo social. Es un libro para difundir culturas. Lo tengas en el idioma que lo tengas, hables tu el idioma que hables, vas a tener palabras reconocibles.

-¿Cómo defines el estilo de los dibujos?

Es difícil hablar del estilo de uno mismo porque a medida que voy haciendo un trabajo voy creando un estilo, una nueva línea, un nuevo trazo. Me van saliendo cosas nuevas y estoy cambiando el resultado. Por eso creo que es difícil definir lo que hago y para mí aún más porque vivo un aprendizaje continuo.

-Dices que siempre habías querido ser ilustrador ya desde que estaban en Guinea. ¿Por qué?

Yo nací en Luba, la segunda ciudad de Malabo-Guinea. Allí no dibujaba nadie pero yo me iba a la biblioteca de los Salesianos y curioseaba en los libros pese a que aún no sabía leer. Cogía los cuentos infantiles y me fijaba sobre todo en los dibujos. Después llegó el cómic francés y, sobretodo, el manga que es clave para mi generación. Cuando me fui a Malabo entré en contacto con un grupo de personas que dibujaban como aficionados. Esto me dio la motivación para seguir y llegar a donde estoy hoy. Encontré lo que me gusta y es una suerte porque no todo el mundo lo consigue. Para mi dibujar es mi pasión.

-¿Viniste a formarte a Barcelona entonces?

No. Cuando llegué no me podían pagar los estudios de ilustración y opté por estudiar un grado de Formación Profesional de mantenimiento industrial. Cuando lo acabé me di cuenta de que no me llenaba y no me quería dedicar a esto toda mi vida, así que me matriculé en la Escuela Joso después de muchos años de autodidacta. Allí aprendí muchísimas técnicas nuevas y, a raíz de esto, mejoré muchísimo mi obra.

-Y viviste el cambio tecnológico de la pluma al ordenador. ¿Ha afectado mucho?

Muchísimo. Las editoriales te piden un trabajo rápido, casi inmediato. Es un no parar cuando son encargos. El ordenador te permite ir muchísimo más rápido que los métodos tradicionales de dibujo y tienes el Control+Z que te permite corregir cualquier error. Pero aunque estos sean más lentos la diferencia es palpable. Todos los ilustradores que se pasan al ordenador al final acaban volviendo a los orígenes porque tienen la necesidad de sentir la tinta y el papel.

-Pese a que el ordenador facilite las cosas, los ilustradores tenéis fama de trabajar muchas horas…

Es lo habitual. Una hora de un ilustrador acaban siendo seis u ocho. Llegar a un trabajo de calidad. Plasmar lo que quieres expresar sobre el papel… es mucho más tiempo de lo que la gente cree.

-¿Cómo llegaste a Barcelona?

Vine como turista pero tenía la idea de estudiar aquí y después volver a Guinea. Una vez ya estás instalado aquí ves que hay un desequilibrio entre lo que tienes aquí y lo que dejaste atrás. Ahora me interesa más seguir hacia delante cumpliendo objetivos. Allí es mucho más difícil progresar.

-¿Dejasteis Guinea por la situación política?

Es una buena pregunta. La situación allí es complicada. Se dice que en África la gente pasa hambre, que falta agua… Los países africanos tienen riqueza pero no infraestructuras porque hay unos pocos que se quedan el dinero. Hacen falta colegios públicos, universidades. No tenemos lo que se necesita para avanzar y por mucho que estudies sabes que allí te vas a quedar estancado.

-Llegaste con un visado de turista. ¿Tuviste muchos problemas para legalizar tu situación?

Sí. Muchísimo. Por desgracia, los que venimos de antiguas colonias españolas en África vivimos una situación de abandono y para nosotros es mucho más complicado que para los que vienen de las antiguas colonias de América. Nos ponen muchas trabas. Para nosotros si no hay contrato de trabajo no hay papeles y para las empresas es más difícil contratar a personas que no tienen papeles por lo que resulta difícil conseguir un contrato.

Manel Carrere