Berhanu Dibaba Kumma: soy un etíope con el corazón cubano

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Por Rafael Arzuaga

Berhanu Dibaba Kumma puede presentarse como doctor o diplomático, ‘dos carreras unidas en mi vida’, pero prefiere identificarse como ‘etiocubano’ pues ‘así nos llamamos quienes tuvimos el privilegio de estudiar en Cuba’, dice en entrevista exclusiva con Prensa Latina.

El que también fuera embajador de su país en La Habana revela que nació en Etiopía, pero ‘mi corazón también es cubano’, por lo que ‘me defino y siento que pertenezco a esa tierra -con su mar, con su gente-, que cambió mi modo de sentir y vivir’.

‘Sobre todo soy un ser humano agradecido, porque además de estudiar, gracias a los científicos cubanos curé mi vitiligo. Estoy comprometido a divulgar los valores que aprendí en esa gran nación’, subraya.

Graduado de veterinaria en Etiopía, Dibaba Kumma llegó a La Habana para cursar un doctorado, aprendió español durante un año y matriculó en el Instituto de Ciencias Agropecuarias, en San José de las Lajas.

Más tarde estudió Medicina e hizo una especialización en Medicina Tropical antes de regresar a Addis Abeba en 1990. De esta última etapa destaca ‘el valor de las prácticas profesionales, en las cuales nos enseñaban todo’, y ‘las posibilidades de participar en eventos teóricos’.

Yo iba para la Alemania Democrática a estudiar, como parte de las becas que daban en África los países socialistas, pero por distintas circunstancias ‘no salí para allá, mi rumbo cambió, y hoy me siento afortunado por eso.’

FORMACIÓN PROFESIONAL Y HUMANA

Nos educaron muy bien en Cuba, con calidad profesional y calidez humana, ‘pensando cómo podíamos ayudar al desarrollo de nuestro país’, comenta.

Cuando llegué aquí, trabajé en una clínica estatal y otras dos instituciones. También dirigí los servicios de Salud en la capital y de ahí pasé al Ministerio para atender a los acogidos, en una oficina con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.

‘Por esa época me propusieron para embajador en Ottawa. Estando en Canadá me nombraron concurrente en Cuba y Jamaica. Después fui embajador en La Habana, concurrente en Venezuela y también Jamaica, durante más de cinco años. Terminé en 2010’.

Nuestra formación, reitera, fue muy importante para las dos profesiones. ‘Tuvimos facilidades y una convivencia enriquecedora que nos preparó en todos los sentidos’, comenta.

Varias veces serví de traductor a delegaciones extranjeras y me preguntaron dónde aprendí a hablar español. La respuesta sorprendía, porque ‘muchos no conocían el nivel de la educación cubana’, expresa con orgullo.

Quisiera regresar, visitar Santiago de Cuba, el lugar que más me gusta?, dice, y explica que en el archipiélago antillano tiene dos hijos, ‘una hembra y un varón, graduados los dos de Estomatología, que ahora estudian sus especialidades’.

El varón tiene dos hijos cubanos. ‘Hablo con ellos con frecuencia. Ahora con mis nietos, la unión con mi otra patria es para siempre’, señala.

‘Pudieron estudiar en Canadá u otro país. Sin embargo, después de mi experiencia y la de ellos, que también vivieron en esa tierra del Caribe junto a mi esposa, tomaron otra decisión. Ahora, cuando ven su crecimiento integral, saben que fue lo correcto’, afirma.

CUBA, CON UNA OBRA DIGNA DELANTE DE ESTADOS UNIDOS

Poder estudiar en Cuba y ahora mis hijos, lo que hizo y hace la isla por miles de africanos, asiáticos y latinoamericanos a pesar del bloqueo de Estados Unidos, es valiente y digno, subraya a Prensa Latina.

Solo de Etiopía, afirma, fueron casi cinco mil estudiantes y hoy ‘hay muchos profesionales, ministros, funcionarios trabajando aquí y en otros países, gracias a la Revolución cubana’.

Vi el caos que provocó la caída del muro de Berlín. ¿Qué país aguanta un bloqueo durante tantos años? Es increíble, opina, cómo se puede ser solidario a pesar de la agresividad estadounidense.

La resistencia de Cuba y la obra construida en las narices de EE.UU., ‘son heroicas como las guerras que ganaron antes y después de 1959’.

Poco después de asumir como embajador en La Habana, cuenta, un funcionario de la oficina de intereses de EE.UU. cuestionó por qué abríamos una embajada en Cuba. Le respondí que tuvimos un breve tiempo sin representación, pero ‘las relaciones no se rompieron nunca porque están hechas con sangre’. Se quedó mirándome, no dijo nada y se marchó.

Estamos conmemorando el aniversario 45 de las relaciones oficiales entre Etiopía y Cuba, y nuestros lazos siguen siendo muy fuertes, remarca. Aquí murieron 163 cubanos en la guerra contra Somalia, ‘eso marca eternamente’, y aunque cambien los gobiernos, ‘levantaremos la voz contra el bloqueo norteamericano’, apunta.

Es enorme, subraya, lo que hace Cuba por la cura del cáncer del pulmón, la atención primaria, la prevención de enfermedades, el trabajo epidemiológico, para hablar solo de la salud, y ese ejemplo hay que defenderlo, hay que irradiarlo.

ETIOPÍA Y CUBA PUEDEN INCREMENTAR LA COOPERACIÓN

Siempre estaremos con Cuba, que incluso en nuestra propia tierra nos tiende la mano, porque la embajada cubana aquí nos convoca, nos tiene en cuenta para todo, ‘mantiene sus puertas abiertas, es nuestra segunda casa.’

Dibaba Kumma estima que Etiopía y Cuba, ‘dos naciones con diferentes potencialidades’, deben incrementar la cooperación en la medicina, el sector farmacéutico y el área azucarera, entre otras áreas.

Asimismo, considera importante ‘promover que los jóvenes etíopes estudien en la isla, en lugar de otras naciones’, y que ‘la comunidad empresarial invierta en su economía’.

Muchos ‘etiocubanos’ y otros ciudadanos quieren ayudarla, ‘por lo que representa para nosotros’. Somos un gran mercado y si esa colaboración se desarrolla, va a ser un ejemplo de intercambio justo y equitativo para África, sostiene.

‘Etiopía va camino al progreso. El trabajo de Abiy Ahmed (primer ministro) por la unidad es muy bueno. También son grandes pasos la organización política, los cambios de algunas leyes y las competencias de los gobiernos regionales.

‘La Junta Nacional Electoral es independiente. Son significativos el valor que tiene ahora la mujer y la promoción de acciones medioambientales, por su importancia social y ecológica. Sería provechoso para nuestros pueblos que Etiopía y Cuba incrementen la colaboración en esta dinámica’, finalizó.