Una moneda común africana, ¿remedio contra la pobreza en el continente?

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Marruecos desea unirse a la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (ECOWAS) y está dispuesto a asumir todas las obligaciones como miembro de pleno derecho en la organización, como abandonar su moneda e integrarse en una zona monetaria común prevista para 2020. Sputnik habló en exclusiva con Marcel de Souza, presidente de la ECOWAS.

La moneda propuesta para la Zona Monetaria de África Occidental, el eco, debería llegar en 2020 a Gambia, Ghana, Guinea, Nigeria y Sierra Leona, si bien su adopción se ha ido retrasando desde 2009.

En los últimos años, Marruecos ha prestado especial atención a los países al sur del Sáhara, especialmente a los de África Occidental. Y es que el comercio con ellos aumentó una media de 9,1% al año entre 2008 y 2016.

Pero Marruecos todavía debe adherirse a la ECOWAS, un escenario que se estudiará durante la próxima cumbre de la organización, el 16 de diciembre en Lomé (Togo). Será entonces cuando los 15 miembros de la comunidad económica consideren la candidatura de Rabat.

Para De Souza, adoptar el eco es un objetivo prioritario.

Sin embargo, De Souza reconoce que los países de la ECOWAS todavía no están listos para adoptar ‘el euro africano’ en 2020. Ante lo cual, no obstante, «los Gobiernos decidieron dejar la fecha como estaba».

Para los países de la ECOWAS, en los que ya rige la libre circulación de bienes y personas, la moneda única será la última etapa en la integración de los Estados de África occidental. Ocho países miembros de la organización todavía utilizan el franco CFA como moneda, vestigio de la época colonial. Así que para muchos miembros de la ECOWAS, será una etapa importante.

De Souza insiste en que un territorio sin controles fronterizos «en el que todos sus habitantes comparten el mismo destino» es indispensable si se quiere «alcanzar un desarrollo inclusivo que evite que la juventud muera en el Sáhara y en el Mediterráneo cuando los recursos más valiosos están en África».

«Nuestro potencial es enorme en campos como el de la agricultura y el de la industria», asegura.

Si bien es cierto que el potencial que menciona De Souza ha permitido a países como Nigeria, Ghana, Costa de Marfil y Senegal alcanzar unos niveles de crecimiento importantes, actualmente se sigue sin responder a la pregunta de qué hay detrás de ese crecimiento. ¿Se distribuyen los beneficios de esas prácticas de manera equitativa entre la población?