Sudán del Sur aprueba presupuesto 2017-2018: busca ingresos

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El parlamento de Sudán del Sur aprobó el presupuesto 2017-2018, con un déficit de 108 millones de dólares, mientras intenta aumentar ingresos en una economía que sufre hoy la incertidumbre debido a la guerra civil.

El ministro de Finanzas, Stephen Dhau, propuso recaudar más de siete millones 870 mil dólares alineando las políticas fiscales y tributarias con las de sus socios de la Comunidad de África Oriental (EAC, por sus siglas en inglés).

‘Planeamos aumentar el impuesto sobre las ventas del 15 al 20 por ciento, lo que aproximaría nuestra tasa de IVA a la de los países vecinos’, dijo.

También incrementarán los impuestos especiales sobre servicios de telecomunicaciones del 10 al 30 por ciento para que la carga tributaria total en ese sentido se ajuste a la de otras naciones de la región, explicó Dhau.

Al mismo tiempo adoptarán otras medidas conforme al Tratado Tributario de la EAC.

En cuanto a los gastos, el gobierno pretende elevarlos en más del 30 por ciento. A los salarios destinarán el 62 por ciento de las partidas, mientras la segunda mayor categoría de erogaciones será para la seguridad, con el 27 por ciento.

La oficina del presidente Salva Kiir gastará alrededor de un 19 por ciento de la partida presupuestaria, según reseñas periodísticas.

Sudán del Sur, el estado más joven del mundo, todavía depende de los ingresos petroleros para financiar la mayor parte de su presupuesto y espera del apoyo y los préstamos de los donantes para salvar el déficit.

Expertos aseguran que Juba buscaría alrededor de 16 millones de dólares de los donantes con tales fines.

‘La financiación de este presupuesto sería difícil, por lo que planeamos buscar el apoyo de la comunidad de donantes en términos de subvenciones o préstamos externos’, comentó el ministro de Finanzas.

A principios de este año, Juba entabló conversaciones con China sobre una posible financiación multimillonaria para la infraestructura con el objetivo de estimular el crecimiento económico en este país africano devastado por un conflicto que desde 2013 dejó más de 50 mil muertos y cerca de dos millones 600 mil desplazados.