Ofensiva económica de Marruecos en África del este en busca de apoyo político

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Mohamed VIEl rey Mohamed VI de Marruecos lleva a cabo actualmente una gira por tres países de África del Este, una región que la diplomacia marroquí intenta ganarse con argumentos económicos en busca de apoyo político a favor de sus tesis en el conflicto del Sáhara Occidental.

Durante la gira, que comenzó el pasado martes, el monarca visitará Ruanda, Tanzania y Etiopía, tres países a los que va por primera vez y que son conocidos por su simpatías con el Frente Polisario.

En Ruanda, el monarca y el presidente ruandés, Paul Kagamé, presidieron esta semana la firma de al menos 19 acuerdos bilaterales en los sectores financiero, agrícola, turístico, transporte, energías renovables y de la formación profesional, entre otros.

El acuerdo más destacado ha sido la adquisición por el grupo bancario marroquí Attijariwafa Bank del 76 % de las acciones del banco ruandés Cogebanque, considerado el tercer grupo bancario del país.

Según varios observadores, se trata de una nueva ofensiva diplomática marroquí en países que están fuera de la órbita de los aliados tradicionales de Marruecos en el continente negro, a través del sector bancario, considerado la «punta de lanza» de la diplomacia marroquí en África.

Para el politólogo marroquí Musaui Ajlaui, especialista en asuntos africanos en la Universidad Mohamed V en Rabat, esta gira del monarca forma parte de «una estrategia marroquí para expandirse» en el continente.

Algo que era impensable en el pasado dada la anterior postura intransigente de Marruecos de evitar todo tipo de relaciones bilaterales con países africanos que reconozcan a la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), proclamada en 1976 por el Frente Polisario.

Esta nueva estrategia comenzó el pasado mes de julio cuando el monarca dirigió una carta a la Unión Africana durante su cumbre en Kigali pidiendo el retorno de su país a este organismo panafricano que dejó hace 32 años protestando contra la admisión como miembro de la RASD.

Ajlaui dijo a Efe que Marruecos, con esta nueva estrategia, se beneficia de circunstancias regionales como el fin de mandato de la sudafricana Nkosazana Dlamini-Zuma (conocida por sus simpatías con el Polisario), como presidenta de la Comisión de la UA, máximo órgano ejecutivo de la organización panafricana.

En cuanto a Etiopía, en cuya capital Addis Abeba está la sede de la Unión Africana y uno de los grandes países que contribuyen en las operaciones de la ONU, Marruecos comenzó su ofensiva económica con el influyente grupo estatal Oficina Jerifiana de los Fosfatos (OCP) cuyas ventas de fertilizantes a este país agrícola alcanzaron, según el sitio web marroquí «ledesk.ma», 1.000 millones de dirhams (90 millones de euros) en 2015.

En Tanzania, Marruecos usará la carta de la diplomacia religiosa y de seguridad, según Ajlaui, en un país donde el 35 % de la población es musulmana, que se concentra en Zanzíbar, y que también sufre del terrorismo del Movimiento de Jóvenes Muyahidines (leal al Qaeda).

Además de su experiencia en materia de seguridad, Marruecos, según un diplomático africano, en declaraciones a «ledesk.ma», puede aportar a África «la experiencia que acumuló en sus relaciones con la Unión Europea en cuanto a definición de proyectos y formación de expertos».

Aunque Nigeria (otro gran valedor del Polisario y peso pesado de la diplomacia africana) no entra en la gira de Mohamed VI, a nadie pasó desapercibida la visita el pasado mes de julio a Abuya del viceministro de Exteriores marroquí, Naser Burita, y el jefe de contraespionaje exterior DGED, Yasin Mansuri, con el aparente objetivo de normalizar las relaciones bilaterales con este país.

Ese mismo julio, el grupo fosfatero marroquí OCP (estatal) anunció la próxima construcción en ese país de una fábrica de fertilizantes agrícolas, un anuncio en el que muchos adivinan una clara intención de usar la inversión con un evidente propósito político.

Con este nuevo giro diplomático cabe preguntarse si Marruecos logrará cambiar «el balance de fuerzas» en el continente africano dominado hasta ahora por la potente Sudáfrica aliada de Argelia, el gran rival continental de Marruecos.