Nigeria y Sudáfrica se apagan mientras rugen nuevos ‘leones’

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kigaliLos países del este de África desempeñan un papel cada vez más importante como motor de crecimiento del continente más pobre del mundo, ahora que el petróleo no es una fuente de ingresos tan fuerte como hace unos años. Atrás quedaron los buenos tiempos de Nigeria y Sudáfrica. Ahora, los que se podrían denominar como ‘leones’ africanos, Tanzania, Kenia, Ruanda y Uganda, piden paso gracias a una economía que no depende del petróleo y los minerales.

Las economías de Kenia, Ruanda, Tanzania y Uganda se encaminan a expandirse más del 5% este año, según los pronósticos del Fondo Monetario Internacional. Nigeria, que se enfrenta la debilidad de los precios del crudo, cortes de electricidad y mala administración de su banco central va camino de contraerse un 1,8%. Por otro lado, Sudáfrica va camino del estancamiento mientras que crece la tensión política y laboral y se reduce la demanda de sus minerales.

Las malas noticias para los productores de materias primas han beneficiado al este de África, que ha tenido mejores resultados con la agricultura y las industrias manufactureras. Los bajos precios de la energía y otros insumos han contribuido a contener la inflación y han permitido a los bancos centrales implementar políticas que ayuden al crecimiento. Además, el consumo interno ha ganado fuerza en esa región, lo que puede ser importante para la estabilidad económica. La región también aprovecha los beneficios de un mejor régimen de regulación y una mayor inversión en transporte y telecomunicaciones.

Los grandes productores de crudo y materias primas han sufrido por el desplome del precio de estos bienes, mientras que los países del este de África se han beneficiado de esta situación, ya que los costes de producción no salariales se han reducido.

«Los países del este de África y otros importadores de petróleo han quedado al margen de la recesión que experimentan en la actualidad los grandes productores de materias primas», señala Stuart Culverhouse, economista jefe de Exotix Partners en Londres. «El hecho de que no dependieran de industrias gigantes también les obligó a tomar decisiones difíciles antes y a implementar reformas con rapidez, y ahora cosechan los frutos».

Inversión y diversificación

El crecimiento es visible en Kenia, la mayor economía del este de África. El Gobierno gasta 3.200 millones de dólares en una conexión ferroviaria entre las dos principales ciudades y la misma cantidad en pavimentar 10.000 kilómetros de carreteras para 2020. Nairobi, la capital, es una gigantesca obra en construcción, y el valor de los planes de construcción aprobados aumentó un 41% en los primeros cinco meses del año. Enormes grúas dominan la ciudad a medida que van levantando rascacielos.

Además, estos países cuentan con grandes ingresos por el turismo. Kenia y Tanzania tienen la suerte de albergar los parques del Serengeti y Masai Mara, dos de las reservas naturales más impresionantes de África y que atraen a miles de turistas que quieren contemplar la fauna animal y vegetal de la zona.

Ruanda se posiciona como centro regional financiero y de congresos de negocios, gracias a una burocracia reducida y un sistema público relativamente eficiente. Además el Gobierno está trabajando para aumentar el acceso a internet de alta velocidad y mejorar las carreteras y el suministro de electricidad.

Tanzania ha empezado a aprovechar varios yacimientos de gas natural marinos y piensa usarlos para diversificar su economía y fortalecer la industria y la agricultura. Uganda quiere convertirse en productor de petróleo importante para 2020 y espera atraer 8.000 millones dólares de inversión de tres compañías extranjeras a las que se ha otorgado licencias de producción.

Nigeria y Sudáfrica representan alrededor de la mitad de la producción del África subsahariana, por lo que el auge del este de África y un grupo de pequeñas economías del oeste del continente como Costa de Marfil y Senegal no bastará para compensar el estancamiento del crecimiento de la región. El FMI pronosticó en julio una expansión de apenas 1,6% este año, muy por debajo del 3,3% de 2015, y que el promedio anual del 5,7% en la década anterior.