Crisis económica marca desempeño de Angola

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Por María Julia Mayoral

Angola finaliza otro año sin salir de la crisis económico-financiera, condicionada por la abrupta reducción de sus ingresos provenientes de las exportaciones petroleras, aunque el gobierno pronostica una ligera recuperación para 2020.

Un reciente informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre las ‘Perspectivas de la economía mundial’, pronosticó para esta nación africana un resultado negativo del 0,3 por ciento en 2019, mientras calculó una expansión de 1,2 por ciento en 2020 y de 3,8 para 2024.

Sin embargo, las previsiones internas resultan más optimistas: la secretaria de estado de Presupuesto e Inversión Pública, Aia-Eza da Silva, dijo que para el año entrante prevén un alza del Producto Interno Bruto (PIB) en torno al 1,8 por ciento, al estimar 1,9 por ciento para el sector no petrolero y 1,5 por ciento en la rama petrolera.

Al decir de la funcionaria, el ejecutivo impulsará la dinámica económica interna mediante distintos programas, entre ellos los dirigidos al fomento de la empleabilidad y de la producción nacional, la diversificación de exportaciones y el reemplazo de importaciones, unido a la atracción de mayores inversiones extranjeras directas.

Con la reducción de las ganancias por los hidrocarburos, el crecimiento del PIB cayó de 4,8 por ciento en 2014 a tres puntos porcentuales en 2015, para luego mostrar un saldo negativo de -0,8 en 2016 y esa tendencia continúa, señalaron evaluaciones del FMI.

Datos del gobierno angoleño ayudan a comprender la connotación del tema: en 2017, por ejemplo, el crudo representó el 91,6 por ciento de las exportaciones, un 58 por ciento de los ingresos fiscales y un 22,4 por ciento del PIB.

Para el ministro de Economía y Planificación, Manuel Neto da Costa, el período de 2007 a 2017, puede considerarse como ‘una década perdida’, pues la nación no pudo garantizar el nivel y la eficacia de los ingresos petroleros en beneficio de inversiones sociales.

En opinión del titular, ‘realmente necesitamos asegurar una mayor asignación de recursos al sector social, especialmente a educación y salud, pero también debemos garantizar la efectividad’ de los gastos públicos.

DETERIORO DEL EMPLEO

La quiebra de empresas y menores ofertas laborales en el contexto de la crisis elevaron también los niveles de desocupación, reconoció un estudio del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Actualmente el 28,8 por ciento de la población entre 15 y 64 años de edad (alrededor de tres millones de habitantes) carece de trabajo remunerado, precisó la directora adjunta del INE, Ana Paula Machado.

Cifras del INE corroboraron que la tasa de desempleo juvenil (de 15 a 24 años de edad) asciende a 52,4 por ciento; es decir, alrededor de 52 de cada 100 están sin trabajo.

El diagnóstico alertó que cerca de un cuarto de los jóvenes de 15 a 17 años de edad compromete la formación escolar básica por estar insertado prematuramente en el mercado laboral.

Según Machado, resulta inquietante, además, que el 24,9 por ciento de los ciudadanos de 15 a 24 años, ni trabaja ni estudia.

Para el presidente de la República, João Lourenço, ‘este es un problema que debería preocupar a todos y solo se resolverá aumentando la inversión en la economía, especialmente la inversión privada’.

El Jefe de Estado anunció que el ejecutivo proyecta la creación de 250 mil puestos de trabajo en diferentes áreas durante los próximos tres años, bajo el Plan de Acción para la Promoción del Empleo.

Con un valor estimado de 21 mil millones de kwanzas (unas 466 kwanzas equivalen a un dólar al cambio oficial), el programa incluye 10 mil microcréditos y la distribución de 42 mil kits profesionales.

MI TIERRA

Entre los planes priorizados figura también la entrega de títulos sobre la tenencia de tierra en comunidades rurales, lo que a juicio de las autoridades contribuirá a reducir la pobreza y a garantizar la seguridad alimentaria.

Bajo el título de ‘Mi tierra’, la primera fase del programa contempla tres mil 600 procesos legales; es decir, 200 en un municipio seleccionado de cada una de las 18 provincias del país, informó la ministra de Planificación Territorial y Vivienda, Ana Paula Chantre Luna de Carvalho.

Iniciado el 16 de octubre de 2019 por el territorio de Chinguar, en la central provincia de Bié, el proyecto concibe simplificar el proceso de concesión de tierra, aminorar los costos y la duración de los trámites burocráticos y facilitar el acceso de los pequeños agricultores al crédito bancario, indicó la funcionaria.

De acuerdo con Luna de Carvalho, el principal desafío es buscar soluciones para un viejo problema: reconocer los derechos de las familias campesinas sobre las parcelas que cultivan.

AUSTERIDAD E INVERSIÓN SOCIAL

Durante el ejercicio financiero del próximo año, el gobierno priorizará la consolidación fiscal, con especial énfasis en el control de la deuda pública y la reactivación económica, dijo el ministro de estado de Coordinación Económica, Manuel Nunes Júnior.

Un año antes del inicio de la crisis económica en 2014,recordó, la carga de la deuda en relación con el PIB era solo del 30 por ciento, y en la actualidad asciende a 90 por ciento.

La mejor manera de lidiar con esa situación es trabajar para que el Presupuesto General del Estado (PGE) no presente déficit, consideró el experto.

Por primera vez, después de tres años de déficit presupuestario, en 2018 hubo un balance general positivo, con un superávit en la cuenta fiscal de alrededor del 2,2 por ciento del PIB, precisó.

Hasta la primera mitad de 2019, agregó, el superávit registró un monto equivalente a aproximadamente 1,3 por ciento del PIB, como resultado de las medidas aplicadas.

Para 2020 se prevé un saldo positivo, en el orden del 1,2 por ciento del PIB, lo que a juicio del funcionario sería la forma más segura de salir de la difícil situación económica actual y de ‘una posible trampa de la deuda’

‘La trampa de la deuda existe cuando un país tiene déficits sucesivos y tiene que endeudarse para pagar otra deuda anterior’, recalcó Nunes Júnior.

Debido a la crisis, explicó, desde 2016 el país registró tasas de crecimiento negativas (recesión económica) y los datos preliminares de 2019 apuntan a un comportamiento similar.

A los ojos del especialista, se trata de un asunto esencial, pues ‘sin crecimiento económico no hay promoción laboral, no hay aumento en el ingreso de la población y no hay el bienestar que todos buscamos en Angola’.

El pasado 11 de noviembre, en el acto por el aniversario 44 de la independencia nacional, el vicepresidente de la República, Bornito de Sousa, advirtió que el PGE para 2020 deberá reservar más del 60 por ciento de sus ingresos para el pago de la deuda pública acumulada.

Ello limitará significativamente la disponibilidad financiera con destino a otros gastos y exigirá una mejor gestión de los fondos públicos, estimó.

Por su parte, la ministra de Finanzas, Vera Daves, opinó que el Presupuesto del próximo año todavía ‘no es el deseado’, pero es mejor porque propone garantizar la consolidación fiscal y el crecimiento económico, en un entorno de tasa de inflación del 24,3 por ciento, debido esencialmente a los continuos ajustes tarifarios.

Para confeccionar el PGE se tomó como referencia un precio promedio del barril de petróleo de 55 dólares; ‘una estrategia conservadora para protegernos si la volatilidad del mercado petrolero nos perjudica’, expresó la titular de Finanzas.

A los ojos del diputado por el gobernante partido Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA), Manuel da Cruz Neto, el presupuesto para 2020 es de subsistencia, ‘solo permite que el estado sobreviva’, pero no estimula el desarrollo.

‘Gran parte de los ingresos, argumentó, se destinan a liquidar compromisos pasados y es muy difícil avanzar hacia el crecimiento económico.’

Como parlamentarios, manifestó, ‘lo que tenemos que hacer es trabajar para encontrar la mejor solución para la supervivencia de la nación, siempre y cuando no existan las condiciones para que el país finalmente despegue, lo cual es el deseo de todos nosotros’.

En relación con las principales proyecciones, el Parlamento distinguió que el sector social absorberá el 40,7 por ciento del gasto fiscal en 2020, lo que representará un notable crecimiento frente a años recientes.