Aumento de conflictividad laboral en Sudáfrica

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Cosatu's civil disobedience marchesPor Jorge V. Jaime

Un rand debilitado y el retraso en la construcción de dos plantas energéticas son los primeros resultados de una huelga masiva decretada hoy en Sudáfrica por el influyente sindicato metalúrgico Numsa.

La moneda local cayó por segundo día consecutivo ante el dólar estadounidense hasta la cota de 10,672 en las casas de cambio internacionales, un declive de 0,34 por ciento, mientras las pláticas para resolver el paro laboral permanecían estancadas.

Esta nueva acción de protesta sindical se calcula tendrá un costo de casi 28 millones de dólares diarios, afectará aún más crecimiento industrial y amenaza con conducir al país hacia una recesión, si el segundo trimestre fiscal también arroja cifras negativas.

Adicionalmente indujo una semiparalización en las producciones nacionales de hierro y acero, en la fabricación de piezas de automotores y en la construcción de las nuevas centrales eléctricas ubicadas en las localidades de Medupi y Kusile.

Unos 220 mil afiliados a la Unión Nacional de Trabajadores Metalúrgicos de Sudáfrica (Numsa) comenzaron esta mañana la medida de fuerza, que fue acompañada con marchas públicas en las ciudades de Durban, Johannesburgo, Ciudad del Cabo, Port Elizabeth, y East London.

El número de obreros que bajó las herramientas es tres veces superior a los participantes en el recién concluido paro laboral organizado por el gremio Asociación de Mineros y Obreros de la Construcción (Amcu), en el sector del platino.

La huelga minera de más de 20 semanas en los yacimientos de las empresas Amplats, Impala y Lonmin, norteñas provincias Limpopo y North West, ya causó una contracción de 0,6 por ciento en el producto interno bruto al cierre fiscal del primer trimestre.

El ministro de Finanzas, Nhlanhla Nene, pidió una mayor sinergia y cooperación entre sindicatos y patronales para resolver la conflictividad laboral y aunar esfuerzos colectivos en pos de impulsar la expansión de la economía.

Apuntó que los bonos del gobierno se debilitaron este martes a la par del rand, con el rendimiento para el año próximo marcando 1,5 puntos básicos, hasta el 6,720 por ciento.

La Cámara Sudafricana de Comercio e Industria (Sacci) recomendó a la Unión de Trabajadores Metalúrgicos reactivar las conversaciones para evitar un golpe muy negativo para la economía.

El ejecutivo de Sacci, Neren Rau, señaló que el gremio debe estar comprometido en su cooperación con el gobierno y las empresas, y no conducir a Sudáfrica a un periodo de inestabilidad económica.

Nuestra huelga es por tiempo indefinido, aclaró el presidente de Numsa, Andrew Chirwa, entrevistado en la emisora Talk Radio 702, con sede en Johannesburgo. La única manera de convencernos es colocar sobre la mesa una oferta salarial razonable y consecuente con el alza inflacionaria.

La dejación de labores tendrá impacto en el suministro energético, en industrias de ingenierías y metales, y además perjudicará, por efecto concomitante, a 10 mil medianas empresas de servicios públicos y bienes de consumo.

Delegados de las compañías afectadas acusaron a Numsa de buscar excusas para alejarse de las negociaciones y no reconocer que la acción puede conducir a pérdidas de empleos y hacia nueva descalificación de Sudáfrica como destino de inversión.

El sindicato exige un incremento salarial de 12 por ciento. Las empresas implicadas están dispuestas a ofrecer hasta un máximo de ocho por ciento. Chirwa dijo que la cifra debe ser de dos dígitos para reanudar las pláticas.

La huelga más larga en la historia sudafricana -la de Amcu- concluyó con mejores salarios para los mineros, a un precio para la economía doméstica de tres mil millones de dólares en pérdidas y sueldos sin cobrar.

El gremio rival de Amcu, la Unión Nacional de Trabajadores Mineros (NUM) comentó que se trató de una victoria chueca porque dejó obreros fallecidos por la violencia huelguista, desolación en las comunidades circundantes, y bancarrotas para muchas pequeñas empresas.

Además, la realidad es que los mineros no recibieron los 12 mil 500 rands mensuales (unos mil 200 dólares) que les había prometido el sindicato desde el 23 de enero último, subrayó NUM. En rigor, el acuerdo firmado es sólo una mejora marginal en los términos propuestos por las corporaciones en marzo, cuando también pudo haber terminado el litigio que involucró a 55 mil trabajadores.