Área Continental de Libre Comercio de África: ¿quimera u oportunidad?

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La Unión Africana (UA) realizó una Cumbre Extraordinaria el pasado año en Ruanda, con el objetivo de lanzar oficialmente el Área Continental de Libre Comercio, que entrará en vigor este jueves.

A esa idea se le denominó inicialmente ‘Ruta Comercial de El Cairo a El Cabo’, a partir de la identificación de dos de los puntos más equidistantes del continente.

Esta iniciativa forma parte de la Agenda 2063 de la UA y sucede al Mercado Único de Transporte Aéreo Africano anunciado en enero de 2018.

Ambos proyectos, de alcance continental, implican determinada cesión de soberanía de los Estados miembros del organismo supranacional, creado en 2002 en reemplazo de la Organización para la Unidad Africana.

De esa manera, África avanzará hacia una mayor integración en beneficio de sus pueblos, al estimular sus potencialidades en distintos ámbitos, en detrimento de la elevada dependencia exterior.

El continente creció en los últimos años a un ritmo promedio cercano al cinco por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), pero se mantiene como la región del mundo como menores niveles comerciales entre sus países, calculados en 15 por ciento del total.

Expertos plantean que con el establecimiento del Área de Libre Comercio los volúmenes de compras y ventas intraafricanas pudieran incrementarse en pocos años hasta el 30 por ciento.

El futuro mercado integrado de productos y servicios de África también estaría acompañado por el libre movimiento de hombres de negocios, lo cual abriría las puertas para el establecimiento de una Unión Aduanera Continental.

A esos proyectos tributarán también, el Protocolo sobre la Libre Circulación de Personas y la implementación del pasaporte africano, los cuales aún se negocian.

El Área de Libre Comercio uniría a 55 Estados que tienen una población combinada superior a mil 300 millones de personas, con un PIB global de más de 3,4 mil millones de dólares.

De lograrse la aplicación efectiva de la misma, el continente también avanzaría en su transformación estructural, incluido el desarrollo industrial.

Uno de los grandes desafíos que plantea esta iniciativa radica en la armonización de los objetivos y regulaciones continentales con los de las diferentes organizaciones subregionales, constatándose una alta yuxtaposición de estas últimas al evidenciarse que parte de los Estados miembros de la UA pertenecen, al menos, a dos de ellas.

También se requiere la eliminación o reducción de las diversas barreras comerciales y arancelarias existentes.

Hoy, los mayores volúmenes de comercio intraafricano son generados por cinco países: Argelia, Costa de Marfil, Egipto, Nigeria y Sudáfrica, y cuatro naciones se consideran como los principales actores en las redes de comercio del continente, a partir de la diversificación de sus mercados: Sudáfrica, Costa de Marfil, Kenya y Marruecos.

Aunque la agricultura es la principal fuente de empleo en África y constituye el 25 por ciento de su PIB, los intercambios comerciales en el sector no rebasan el 30.

En el proceso negociaciones para el Área de Libre Comercio se tuvo en cuenta el contenido de la Declaración de Abuja, Nigeria, resultante de la Cumbre de Seguridad Alimentaria de 2006.

Allí se mencionaron los productos estratégicos para el continente y que serán prioritarios en los flujos comerciales africanos: arroz, maíz, legumbres, algodón, aceite de palma, carne, productos lácteos y pescado.

Este proceso de integración que se pretende concretar ahora demandará, por su complejidad, de numerosas acciones futuras para alcanzar los estándares requeridos que le permitan a África integrarse mejor a las cadenas globales de valor.

Con el depósito del instrumento de ratificación de la República Árabe Saharaui Democrática el pasado 29 de abril, se completaron las 22 ratificaciones necesarias para la entrada en vigor del Acuerdo continental, a partir del 30 de mayo de 2019.

Ahora comienza lo más difícil: poner en práctica un proyecto tan ambicioso que ya ha probado su necesidad a escala subregional, pero cuya implementación concita gran expectativa a nivel regional e internacional, en momentos en que la principal economía del continente (Nigeria), aún no ha decidido firmar el pacto.