Afirman que Angola necesita economía sin dependencia del petróleo

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Angola necesita una economía fuerte, sin dependencia del petróleo y con capacidad para generar empleos, afirmó el ministro de Estado para el Desarrollo Económico y Social, Manuel Nunes Junior, en una entrevista publicada hoy.

Esta es una realidad que tenemos que alterar, para crear en el país una economía robusta y más sostenible, explicó Junior en diálogo con el Jornal de Angola, el de mayor circulación en el país.

Para tener una economía sostenible se requieren otros factores determinantes de crecimiento y no apenas el petróleo (que genera apenas unos 100 mil empleos), de ahí la necesidad de avanzar con el Programa de Apoyo a la Producción Nacional, Sustitución de Importaciones y Promoción de Exportaciones (Prodesi), remarcó el titular.

Debemos crear más puestos de trabajo a través de mayores inversiones, explicó tras llamar a hacerlo en sectores como la agricultura, la agroindustria, la industria transformadora, la pesca y el turismo.

Solo así podremos aspirar a un crecimiento económico sostenible, capaz de generar prosperidad para todos, afirmó.

El Prodesi fue elaborado con el propósito de desarrollar la economía no petrolera y no puede fallar porque de él depende el futuro del país, subrayó.

Junior dijo que la dependencia de un solo producto y tener una economía pequeña provoca que lo ocurrido en el mundo tenga una gran influencia internamente.

Cuando el petróleo tiene elevados valores, como ocurrió de 2003 a 2008, la economía crece, y cuando son bajos la economía disminuye, expresó el funcionario, en los equipos económicos del gobierno desde 2008.

Llamó a transformar los recursos del subsuelo en riqueza sobre el suelo, para generar prosperidad para el pueblo.

Podemos llegar, pero necesitamos estar enfocados, rigurosos y disciplinados, añadió.

Al referirse a intenciones del ejecutivo hasta 2022, el ministro dijo que prevén tasas de crecimiento superiores a tres por ciento, al tiempo que buscarán la disminución de la deuda pública.

En los recientes años pasó de menos de 30 (en 2013) al 70 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), reconoció.

Después de la crisis económica y financiera de finales de 2014 el país vivió con tasas de crecimiento muy bajas e incluso negativas (desde 2016), que incluye al año pasado, que debió terminar de -1,4 a -0,4 por ciento de PIB, manifestó.

Por eso, explicó, en el ámbito del Programa de Estabilización Macroeconómica hicimos los ajustes necesarios para permitir al país presentar saldos positivos en el presupuesto.

Si en 2017 el déficit fiscal fue de 6,3 por ciento, ya el año pasado hubo un superávit de 0,4 puntos porcentuales y se espera que al final de diciembre próximo sea de 1,5, remarcó.

Igualmente, destacó la necesidad de elevar la calidad de la enseñanza en aras de tener la cantidad suficiente de especialistas en todas las materias que permitan cubrir todas las plazas sin recurrir a extranjeros, como hasta ahora.

Debemos tener una educación competitiva a nivel regional y global, subrayó.