30.000 millones será suficiente para quitarle África a China

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japonDurante la VI Conferencia Internacional de Tokio para el desarrollo de África (TICAD por sus siglas en inglés), celebrada en Nairobi (Kenia) el 27 y 28 de agosto, el primer ministro japonés, Shinzo Abe, se comprometió a destinar 30.000 millones de dólares para el desarrollo de los países africanos durante los próximos tres años.

Sin embargo, Japón tendrá que competir con China en esta ‘subasta’ por África. Justo un mes antes de la TICAD, el gigante asiático celebró el Foro de Cooperación China-África. Una vez terminado el evento, el 28 de julio se firmaron 61 acuerdos por valor de 14.800 millones de dólares en forma de inversión directa. Según la Administración General de Aduanas de China, durante los últimos 15 años, este país se ha convertido en el principal socio comercial de África.

«Japón ha llegado demasiado tarde a los mercados de África. Y no es solo que hoy allí esté presente activamente China, sino que África simplemente no tiene mucha experiencia ni deseo de trabajar con Japón», comentó a Sputnik Alexéi Máslov, director de la Escuela de Estudios Orientales de Moscú, que forma parte de la Escuela Superior de Economía.

No obstante, a pesar de que China está trabajando con grandes infraestructuras, proyectos financieros y agrícolas, así como prepara personal de los países africanos, Japón sigue teniendo bastantes oportunidades en otras áreas: tecnología y agricultura de alta tecnología, añadió el experto.

Asimismo, la declaración de Nairobi contiene un párrafo dedicado a la necesidad de una «reforma urgente de los organismos de la ONU, incluyendo el Consejo de Seguridad». Japón expresa regularmente su deseo de convertirse en un miembro permanente del Consejo de Seguridad desde 1994.

Máslov opina que es posible que Japón ‘trabaje’ con África con el fin de que los países africanos apoyen la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU. Sin embargo, otros analistas no están seguros de que Japón sea capaz, de este modo, de conseguir la mayoría de votos en la Asamblea General.

Resumiendo, entre los grandes objetivos del ‘juego africano’, Tokio tiene todas las oportunidades de lograr solo uno: mejorar su economía estancada con una salida activa de los inversores al extranjero, lo que ya había salvado a la economía nipona en los años 80 y hasta en los 90.