Zeidan hace un llamamiento a los ciudadanos para que rechacen la violencia

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TripoliEl primer ministro libio, Ali Zeidan, ha hecho un llamamiento para que los ciudadanos rechacen la violencia, el día en el que en un principio finalizaba su mandato pero que ha sido extendido para poder facilitar la complicada transición de Libia hacia la democracia.

   «Insto a todos los ciudadanos a comprometerse con los medios pacíficos, todas las demandas pueden realizarse pacíficamente y a través del diálogo», ha afirmado Zeidan, que ha subrayado que el Gobierno está «al mandato de la gente».

«Pondremos en marcha la voluntad de la gente, no importa cuál sea», ha asegurado Zeidan, elegido en 2012 por el Congreso General Nacional (CNG) para un mandato que finalizaba este viernes, aunque finalmente se ha ampliado el plazo para permitir la redacción de la nueva Constitución, una de las claves de la transición.

Muchos libios han criticado al CNG, por considerar que no ha hecho suficientes progresos, mientras la legislatura está en un punto muerto por los enfrentamientos entre la Alianza de Fuerzas Nacionales (NFA) y el Partido Justicia y Construcción (JCP), el brazo político de la organización islamista Hermanos Musulmanes.

En este sentido, se ha convocado una manifestación en la simbólica plaza de los Mártires en Benghazi, donde los asistentes demandarán la convocatoria de nuevas elecciones o el nombramiento de un comité presidencial que reemplace al Parlamento. El Ejército ha bloqueado el acceso al edificio del CNG, además de la carretera que lleva hacia el Parlamento.

Dos años y medio después de la caída de Muammar Gadafi, la transición de Libia hacia la democracia se encuentra en un periodo de crisis. El Gobierno trata de luchar contra los islamistas y nacionalistas, ante lo que el recién nacido Ejército muchas veces es incapaz de establecer la autoridad.

Varios milicianos han bloqueado los principales puertos de petróleo del oeste, que proporcionan uno de los principales ingresos del país, mientras que la situación de la seguridad continúa siendo una de las preocupaciones principales del país, aún más tras el secuestro de Zeidan el pasado mes de octubre.

La transición libia también se ha complicado debido a que varios grupos rebeldes que lucharon contra Gadafi se han negado a abandonar las armas, y se han aliado con facciones políticas opositoras que utilizan a menudo esta fuerza militar para exigir sus demandas.

Además, la situación de seguridad ha empeorado en la capital desde que varios hombres armados intentaron asaltar la sede de las Fuerzas Armadaslibias en Trípoli, consiguiendo robar varias armas y vehículos militares.