Yasmina Khadra, un novelista candidato a las presidenciales argelinas

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Mohamed MoulesehulEl novelista argelino Mohamed Moulesehul, conocido internacionalmente como Yasmina Khadra, ha decidido presentarse a las elecciones presidenciales argelinas del próximo 17 de abril porque considera que «el sistema está moribundo».

Khadra, que en muchas de sus novelas, como las protagonizadas por el comisario Llob, muestra un retrato pesimista de un país controlado por una mafia política y financiera, confiesa que ha dado este paso porque «no puede esperar más a que las cosas recuperen su orden por encantamiento».

En una entrevista por escrito con Efe, el padre de «Morituri», «Lo que sueñan los lobos» o «El atentado», declara que su país «se ha debilitado por décadas de torpezas, incompetencia y chapuzas».

Defiende que Argelia, por encima de todo, necesita transparencia y «un verdadero proyecto de sociedad» para salir adelante.

«Sé, sobre todo, que antes de levantar una nación hay que construir primero al ciudadano. Pero tenemos un grave problema de ciudadanía, si no, ¿cómo explicar que a pesar de los enormes recursos naturales, no hayamos podido lograr un lugar respetable en el mundo?», se pregunta.

Para Khadra, «Argelia necesita un nuevo aliento, una verdadera visión de futuro, hombres y mujeres íntegros, responsables, valientes y altamente ilustrados».

«Sueño con que nuestros colegios formen trabajadores ambiciosos, que nuestra justicia defienda los derechos de todos y que nuestras instituciones trabajen al servicio de nuestros compatriotas en lugar de atemorizarlos», dice el intelectual y ex comandante del ejército argelino.

«Quiero que mi país recupere su luz, sus sueños y sus aspiraciones», asevera Khadra que ya proyecta para este abril la publicación de una nueva novela: «Qu’attendent les Singes».

Pero antes, insiste, hay que desarrollar un «proyecto de sociedad claro y preciso», porque según el escritor «Argelia no sabe hacia dónde va, ni qué modelo o tipo de república concuerda con su naturaleza».

«Vivimos en la oscuridad, andamos a tientas en pleno día y avanzamos un paso para retroceder dos. (…) Nuestro país está ciego y enfermo, agotado por la corrupción y la depredación», considera el novelista que no duda en acusar a los clanes que controlan los círculos del poder de «hacer malabarismos» con los principios políticos para proteger sus intereses.

Esta situación, asegura Khadra también «exacerba el hartazgo de los argelinos».

«Tengo miedo de una nueva violencia popular. El país no la soportaría. Es urgente cambiar el modo de gobierno, sanear todas las instituciones, principalmente la educación, la sanidad, la justicia y la cultura», comenta este escritor nacido en 1955 en la localidad del desierto suroccidental argelino de Kenadsa.

Una tarea que se presenta complicada, ya que, según apunta, los intelectuales tampoco tienen un sitio en el país.

«En un sistema obsoleto, que privilegia al clan sobre la nación, el intelectual no tiene cabida. Lo han perseguido para que no perturbe el festín de los necios, esos ogros bulímicos que comen en todos los pesebres y que se niegan a abandonar la mesa», sentenció.

Khadra, que actualmente dirige el centro cultural argelino de París, sostiene que es esta situación la que le ha empujado a ponerse en acción, a pesar de que es consciente de las dificultades de reunir los 60.000 apoyos necesarios para presentar su candidatura.

«De momento, he hecho todo por ser un candidato oficial, una cuestión que no es fácil. Me he enfrentado a una burocracia desalmada que desinforma, manipula y busca desmotivar a mis comités de apoyo y a las personas que me quieren arropar», comenta.

Además, asegura que sus comités han sido blanco de «intimidaciones estúpidas, de saboteadores y de falsos aliados» que, según el escritor, se han infiltrado para destruir los formularios destinados a recoger las rúbricas.

Khadra critica el proceso electoral en su conjunto, un proceso que para un gran número de argelinos, así como de expertos y analistas ya está decidido de antemano, máxime, desde el anuncio de la candidatura del actual presidente Abdelaziz Buteflika, en el poder desde 1999.

«Estoy escandalizado por el carácter de no-evento que tienen las elecciones presidenciales. Es una especie de feria en la que todo el mundo se ríe de todo el mundo, donde los derrotistas se hacen pasar por observadores celosos, donde nadie parece medir el ridículo en el que nos hemos hundido», confiesa este escritor cuyas novelas han sido leídas en los cinco continentes.

A pesar de esta visión pesimista que rezuma igualmente en las páginas de muchas de sus novelas, Khadra confiesa que no ha perdido la esperanza, que cree en la «redención» y que está convencido de que «Argelia no es un vertedero en el que solo se acumula basura, sino un paraíso en barbecho que un día maravillará al mundo».