Violencia e inestabilidad empeoran en Libia, advierte Corte Penal

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Fatou BensoudaLa fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI) para el caso de Libia, Fatou Bensouda, señaló hoy en Naciones Unidas que la violencia, la inestabilidad y las divisiones crecen en ese país norafricano.

El actual escenario no ayuda a reducir el clima de impunidad imperante, advirtió en la presentación de un nuevo informe al Consejo de Seguridad, que este martes analizó la situación en el estado árabe, sumido en la crisis desde 2011, cuando una agresión de la OTAN propició el derrocamiento de Muamar Gadafi, quien fue asesinado.

Según expuso Bensouda en el órgano de 15 miembros, Libia está dividida en dos gobiernos que luchan por el reconocimiento, mientras una ola de asesinatos sacude a la ciudad de Benghazi y grupos armados persiguen a profesionales de la prensa, defensores de los derechos humanos y juristas.

«Claramente ocurre allí un descenso por el camino incorrecto», afirmó la fiscal de la CPI, órgano independiente de la ONU al que en febrero de 2011 el Consejo de Seguridad refirió al país norafricano, como parte de las acciones impulsadas por occidente para derrocar a Gadafi.

Asimismo, lamentó que la situación ha empeorado desde su anterior reporte, presentado en mayo, cuando llamó la atención por las abundantes violaciones de los derechos humanos.

La comunidad internacional debe ser más proactiva a la hora de buscar soluciones para Libia, en aras de restaurar la estabilidad, dijo.

Bensouda propuso al Consejo crear un grupo de contacto para asuntos judiciales, que apoye a la convulsa nación.

Hace un mes, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU alertó que más de 330 mil personas necesitan ayuda humanitaria urgente en Libia, entre ellas 287 mil desplazadas por la violencia sectaria.

Además, recordó que los enfrentamientos obligaron a la mayoría de las agencias internacionales, incluyendo Naciones Unidas, a retirarse del país, lo cual complica la asistencia a las víctimas.

Asesinatos, bombazos, secuestros y otros crímenes son frecuentes en el estado árabe, donde unos 100 mil seres humanos han buscado refugio en países vecinos.