Violencia de género, otra batalla en Sudáfrica

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Sudáfrica acordó responder con urgencia, de forma unida e integral, a la violencia de género y el asesinato de mujeres, un problema catalogado de crisis nacional que inutiliza más de la mitad de su población.
Este compromiso fue adoptado por los dos mil 200 delegados participantes en una Cumbre Nacional para abordar el tema, con asistencia de representación del gobierno, la sociedad civil y sobrevivientes de esa violencia, e inaugurada por el presidente Cyril Ramaphosa.

En sus palabras en este encuentro, uno de los muchos que tienen lugar en el país para tratar retos como pobreza, desigualdad y desempleo, Ramaphosa afirmó que el implacable asesinato de mujeres por la simple razón de su sexo ‘corroe el alma de esta nación y es una afrenta a nuestra humanidad compartida’.

En Sudáfrica, donde la tasa de feminicidio fue fijada en 2016 por la Organización Mundial de la Salud en 12,1 por cada 100 mil mujeres -cinco veces más alta que la reportada a nivel mundial-, la policía dio a conocer que los crímenes de mujeres aumentaron 11 por ciento en los últimos dos años y que 100 mil de ellas fueron violadas en 2017.

Ramaphosa dijo que la violencia de género a nivel mundial afecta al 35 por ciento de las mujeres, aunque admitió que en Sudáfrica el problema es más severo, ya que el país tiene ‘relativamente altos niveles de violencia y criminalidad’ (el pasado año en esta nación de África Austral fueron asesinadas más de 20 mil personas, según datos oficiales).

En su intervención, el Presidente llamó a analizar las raíces de este fenómeno que identificó como resultado del patriarcado y de los desiguales vínculos económicos de las mujeres.

El patriarcado permite que los hombres se sientan libres para ejercer su poder económico y de otro tipo contra las mujeres, lo que conduce a ese sector de la población a ser tolerante ante las injusticias a que es sometida ‘porque sencillamente no cuentan con los recursos económicos para abandonar una relación abusiva’, expresó el dirigente sudafricano.

El estadista señaló además que cuando ocurren hechos de este tipo en ambientes de confianza como dentro de la familia, iglesias, escuelas u otros entornos supuestamente seguros el sentimiento de traición se intensifica y aunque los efectos físicos y sicológicos pueden disminuir nunca desaparecen. ‘Un momento de violencia puede tener consecuencias permanentes’, afirmó.

DECLARACIÃ’N En el pronunciamiento final de esta Cumbre, el Presidente llamó a toda la población a responder ante la violencia de género y el feminicidio, y amparar también personas con discapacidades, lesbianas, gais, bisexuales y transexuales.

Exhortó al gobierno y todos los factores principales de la nación a establecer estructuras coordinadas y multisectoriales para responder a ese flagelo y trazar una estrategia para enfrentar el asesinato de mujeres, al tiempo que se les escuche y de respuesta urgente a sus problemas.

En sus 17 consideraciones finales, la cita exhorta a líderes políticos y comunitarios a respaldar la causa de la erradicación de la violencia de género y el feminicidio.

Aboga por la creación en un período de seis meses de una estructura interina con el objetivo de establecer un Consejo Nacional integrado al menos en 51 por ciento por la sociedad civil y con nombramientos transparentes.

En un semestre, además, deberá presentarse un Plan Estratégico Nacional sobre violencia de género y feminicidio, cuya labor deberá ser favorecida con recursos, implementada, monitoreada y evaluada regularmente.

La promoción de centros para el desarrollo económico de la mujer, asegurar la planificación adecuada de leyes, políticas, programas e intervenciones, costos y recursos aparecen asimismo en estos compromisos, que también incluyen fortalecer la información y las investigaciones vinculadas para adoptar planes efectivos y coordinados.

La Cumbre decidió por otra parte llevar adelantes programas para el cambio de comportamiento frente a los valores y normas del patriarcado que comprometan a todos los sectores, desde individuos, familias, comunidades y empleados públicos hasta líderes tradicionales, religiosos, sector privado y los medios de comunicación.

El tema de la violencia contra mujeres y niños es constante en Sudáfrica, y se refleja en concurridas manifestaciones y protestas en toda la nación en reclamo de protección y atender directamente este flagelo que amenaza la vida cotidiana.