Violencia comunal y desplazados, jaque para el Gobierno de Etiopía

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Por Richard Ruíz Julién
Los enfrentamientos étnicos, que alcanzaron un punto máximo de ebullición este fin de semana en el estado regional somalí, desafían a la agenda reformista del nuevo primer ministro etíope, Abiy Ahmed, consideraron expertos.

Bedaso Bora bailó junto a sus vecinos en las calles cercanas al exuberante restaurante Etiopía, en el sur de la nación, después que Ahmed llegara al poder en abril con la promesa de mejores días.

Solo unas semanas después, ella y miles de integrantes de la minoría étnica Gedeo huyeron de esos mismos con quienes compartían barrio, pertenecientes al mayor grupo tribal del país, los oromo.

‘Vi casas quemadas y personas tirando piedras’, comentó Bora a Prensa Latina.

Tal contexto le dejó una única alternativa: irse del poblado donde vivía hacía más de 20 años.

Fue una tarde-noche, contó: abandoné una comida de Pascua con carne de cabra y café recién hecho y huí a un escuálido campamento en la ciudad de Kercha, a unos 480 kilómetros de Addis Abeba.

Casi un millón de personas fueron expulsadas de sus hogares en las semanas de violencia que protagonizaron Oromos y Gedeos, poco después de la toma de posesión del jefe de Gobierno.

El programa de cambios dirigido por el primer ministro ganó elogios, pero los analistas advierten que al sacudir las bases arcaicas del Estado corre el riesgo de exacerbar varias rivalidades étnicas que hierven a fuego lento.

‘La velocidad y la magnitud de las transformaciones equivale casi a una revolución; sin embargo, hay quien asegura existe aún un vacío de poder e intentan capitalizar eso para perseguir intereses. Intentar superar el abismo conlleva enormes riegos’, subrayó a esta agencia el comentarista político Hallelujah Lulie.

Etiopía está dividida en nueve regiones federales, aunque recientemente las fronteras entre esos territorios han sido escenario de múltiples revueltas mortales.

El año pasado, las prolongadas tensiones entre los Oromos y los somalíes por la propiedad de suelos agrícolas en el sureste llevaron a episodios de desorden público en los cuales murieron cientos de personas y miles quedaron desplazados.

Muchos gedeos cultivan café en pueblos como Kercha, ubicado en Oromia, pero se quejan de que las autoridades del estado los discriminan.

Una carta de reclamo de la comunidad a principios de este año fue malinterpretada como un intento de reclamar tierra oromo, manifestó Zinabu Wolde, jefe de la oficina de agricultura en la Zona Gedeo, perteneciente a las Naciones, Nacionalidades y pueblos del Sur.

‘Esta no es tu región, este no es tu país, debes irte’, fue lo que le dijeron hombres armados a Shiferaw Gedecho, campesino de Kercha, mientras atacaban sus propiedades.

‘No tenemos ningún problema con los Gedeos, pero atacaron y mataron a nuestros hijos e hijas’, puntualizó, por su parte, Lucho Bedacho, un oromo que huyó a un campo de desplazados después que su sobrino de 21 años fuera asesinado en el camino de la escuela camino a la casa.

La Organización Internacional para las Migraciones informa que aproximadamente 820 mil ciudadanos fueron desarraigados de sus posesiones en Gedeo y 150 mil en la zona de West Guji, en Oromia.

En tanto, las agencias internacionales advierten sobre las condiciones extremas y la escasez de refugio para los desposeídos que buscan resguardarse de las lluvias estacionales en estructuras a medio construir llenas de humo de hogueras.

El profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Mekele, Bogale Grebesembet, consideró que el aparente liberalismo de Ahmed puede haber sido interpretado como debilidad, lo que envalentonó a algunos para usar la violencia con miras a liquidar los rivales locales.

Si bien la lucha entre Gedeos y Oromos califica para algunos como la crisis más grave, en las últimas semanas se produjeron sangrientos enfrentamientos en la ciudad occidental de Assosa y en la capital regional somalí, Jijiga.

‘Las personas que cometieron estos crímenes todavía están por ahí’, aseguró Zeleke Gedo, de 32 años, un agricultor de Gedeo, también desplazado. ‘A menos que sean llevados ante la justicia, no me sentiré seguro’.