Uranio, el ‘terrorista’ más buscado de Níger en 2016

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El grupo islamista nigeriano Boko Haram, que desde 2014 extendió sus acciones hacia Níger, es una suerte de industria terrorista subcontratada por transnacionales occidentales, según el exfuncionario de la ONU para Medio Oriente Juan Francisco Coloane.

Para el experto chileno, la Organización del Tratado de Atlántico Norte (OTAN) y Estados Unidos son los principales contratistas de esa secta, cuyos ataques se extienden además a Camerún y Chad.

Los intereses de cualquier transnacional, potencia económica o ente castrense occidental son obvios en esa área africana, donde Nigeria se mantiene como primera economía, y Níger entre los principales productores de uranio, imprescindible para el sector nuclear de los países industrializados.

Pero ese mineral nigerino es codiciado, perseguido y disputado también por otras organizaciones menos institucionales, aunque también comercializadoras y beneficiarias de sus ricos yacimientos en el país, como son precisamente Boko Haram y otros grupos islamistas que operan desde Mali.

Considerado por la ONU como el país más pobre del mundo, Níger sufre así una guerra por tres flancos: desde Occidente para explotar sus recursos; por Boko Haram desde Nigeria; y desde Mali por otros grupos extremistas, como Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), aunque todos proclamen como objetivo la creación de califatos regidos por la ley Sharía.

En cualquier caso, provoca estupor que el cuarto productor de uranio del mundo ocupe el número 10 en la lista de los más atrasados en desarrollo humano de la ONU y, al mismo tiempo, reciba ataques armados que aumentan sus penurias.

Meses después de llenar los nigerinos dicho espacio en esa relación de excluidos de la ONU, ninguna fuerza, ni siquiera las tropas multinacionales del país junto a otros de la Cuenca del lago Chad, detiene las acciones militares desde el este por parte de los extremistas nigerianos y desde el oeste por los malienses.

Ese estado de guerra agudiza ahora la miseria que ubicó entonces al país en la cola de sus ‘colegas’ según el Índice de Pobreza Multidimensional del Programa para el Desarrollo del organismo mundial: Sierra Leona, Guinea Ecuatorial, Liberia, República Centroafricana, Somalia, Burundi, Burkina Faso, Mali y Etiopía.

Excolonia de Francia liberada en 1960, la extracción de uranio alimenta sobre todo a las centrales nucleares del país europeo (una quinta parte del total consumido allí), cuyo gobierno fue, por cierto, el primero en enviar en 2013 tropas internacionales contra los islamistas malienses que ahora incursionan en Níger, sobre todo en el norte donde es frecuente el contrabando de uranio.

OCTUBRE, OFENSIVA ISLAMISTA DE SUR Y OESTE

Nación de 21 millones de habitantes y un millón 267 mil kilómetros cuadrados (el área ocupada por España y Turquía juntas), incrementaron en octubre sus incursiones tanto el nigeriano Boko Haram como el maliense AQMI, este último mediante un ataque en el que murieron 22 soldados nigerinos en defensa de un campamento de refugiados en la nororiental Tazalit.

En esta fase final de 2016, ese mes fue, por cierto, el de más acciones contra Níger, después de la fuerte ofensiva islamista de mediados de año por Boko Haram, grupo que desde 2009 acumula en los citados países de la Cuenca del lago Chad unos 20 mil muertos y dos millones de desplazados.

La organización extremista nigeriana sumó a las intensas operaciones de junio pasado, que ultimaron a 26 militares y desplazaron en un solo día a 50 mil nigerinos en la convulsa región de Diffa, siguieron en octubre reiterados ataques contra el Ejército tanto por parte del ente fundamentalista nigeriano como del maliense.

Boko Haram, que pierde terreno en Nigeria, pero lo gana en regiones fronterizas de ambos países, Chad y Camerún, trató incluso de liberar a correligionarios de la cárcel de máxima seguridad de la occidental Koutoukalé, la más segura del país.

ANTÍPODAS NIGERINAS

Níger es también pródigo en otras antípodas, la principal de ellas es que el 90 por ciento de su pueblo carece de electricidad pese a vivir sobre una virtual montaña de uranio y ser rico también en oro y petróleo, aunque la mayor parte de su territorio es un inmenso y estéril desierto donde operan los grupos radicales.

Otra nota contradictoria es que siendo el Estado más pobre del mundo tiene también la mayor tasa planetaria de fecundidad, con una media de 7,6 hijos por mujer, lo cual se explica según especialistas por la desoladora tradición de que mientras más niños tengan los padres, mayores posibilidades hay de que alguno de ellos llegue a adulto.

Pero tal vez la paradoja más inquietante de ese Estado africano es que el uranio, explotado por el monopolio galo Areva, líder mundial en el sector energético nuclear, que extrajo desde 1968 más de 100 mil toneladas del mineral radiactivo, solo le reporta al país unos 100 millones de euros anuales, equivalentes a solo el cinco por ciento de su presupuesto.

Ese recurso natural supone en general un 70 por ciento de las exportaciones nigerinas, pero tan exiguo aporte al Producto Interno Bruto poco puede hacer a favor de un país sobre el cual el experto de Médicos Sin Fronteras Youssouf Aly Dembele declaró hace poco: ‘Cuando la enfermedad, la pobreza y el analfabetismo se dan la mano, las consecuencias son mortales’.