Unión Africana y una lección imperecedera

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1894
Por Julio Morejón
La Unión Africana (UA) constituye la consecuencia lógica de un proceso histórico, en el cual pensamiento y acción se combinaron para transformar la imagen y la esencia de un continente condenado al letargo.

Tal vez una de las más importantes consecuencias ideológicas en África causada por la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) fue incentivar la toma de conciencia respecto al fenómeno colonial y la necesidad de erradicarlo; sobre esto último emergieron muchas ideas de cómo hacerlo incluyendo algunas que discordaban por inconsistencia.

Si bien el sentimiento nacionalista allí maduraba desde hacía tiempo, los resultados de la conflagración escenificada mayormente en Europa reforzaron los motivos emancipadores, con la lógica de que si el Viejo Continente cerró filas y enfrentó al cáncer nazi, resultaba legítimo cambiar la historia respecto al sur.

La vanguardia del intelecto progresista, gran parte de este confeccionado a partir de modelos sincréticos, logró romper mecanismos de sujeción y lucubrar planes que permitieran crear nuevas realidades: algunas propuestas resultaron más radicales que otras, pero en su mayoría todos preveían transformaciones sustanciales.

En esa línea, centenares de miles de africanos combatieron en la Segunda Guerra Mundial, con lo cual se evidenció la superación del eurocentrismo de la historia sobre dicha contienda bélica, pero aún persiste reticencia para reconocer este aspecto.

Tanto los jóvenes procedentes de África y que estudiaban en las capitales europeas, como los militares que desde las colonias en alguna medida se vincularon con la guerra contra el eje fascista, retornaban con ideas distintas luego de esa experiencia bélica, portaban nuevos enfoques.

También debe considerarse que el escenario internacional posterior a 1945 fue de cambios profundos con la aparición del campo socialista, lo cual impuso una nueva correlación de fuerzas en el ámbito sociopolítico y una percepción diferente sobre cómo debía ser el orden mundial justo.

Compartir trincheras cultivó en la psiquis social africana ideas relativas a la igualdad y erosionó cualquier complejo de inferioridad usado como pretexto para la marginación propia del sistema de relaciones metrópolis-colonia, en un contexto atrasado de lazos gentilicio-patriarcales, protofeudales y permeado de tribalismo.

Tropas del Congo Belga fueron enviadas a combatir en el frente italiano, donde obtuvieron victorias. Otros efectivos apoyaron a los aliados en sus contiendas contra las unidades germanas en el norte de África.

Asimismo, un elemento importante de la campaña para liberar Etiopía de los italianos, eran las guerrillas Arbegnoch (patriotas).

Según estimados, hacia el final de la guerra, más de medio millón de africanos de las colonias francesas combatían en el bando del general Charles De Gaulle, lo cual representaba entre el 50 y 60 por ciento de los soldados en el frente, pero esa presencia por sí sola era insuficiente para redefinir transformaciones que acabaran con la inercia.

‘Al comienzo de la guerra, las colonias francesas en África fueron divididas en cuatro sectores: el Norte de África, el oeste de África, el África Ecuatorial y Madagascar. Después del armisticio franco- alemán, en 1940, los colaboradores del régimen Vichy progermano, controlaron estas colonias’, publicó el sitio digital Fundación Sur.

Cuando correspondió marchar en París, se reemplazó a las tropas africanas, pues supuestamente, los jefes militares galos no querían a esos extranjeros para liberar su capital… Un ejemplo evidente de que el entendimiento, la cooperación y la admisión real del otro no pasaba de tener un propósito utilitario.

PREÁMBULO INDEPENDENTISTA

Una serie de procesos se activaron en la postguerra; en el caso africano sobresalió el auge del movimiento de liberación nacional, que adquiría perfiles distintos a los tradicionales, marcados por enfrentamientos internos y objetivos de corto alcance.

La especialista Lizeth Labarrios Medina destaca en un ensayo la existencia de tres etapas: 1945-1955; 1955-1962; y 1962-1980. No obstante, los ideales emancipadores en África son de larga data, como fue en los casos de Argelia y Egipto.

En la primera fase hubo ‘declaraciones favorables de la reforma del régimen colonial, pero no se concretan en hechos’, en la segunda se ubica la ‘época en el que se realizó la descolonización de la gran mayoría de os países africanos’, en la tercera se consolidó el proceso de liberación y en 1975 por último se liquidaron las colonias portuguesas.

Los primeros 15 años de postguerra resultaron muy fecundos en la construcción de un ideario independentista que se coronó en 1960, cuando la ONU decretó el año de la descolonización, con lo cual reconoció que esta era un imperativo categórico y cuya expresión simbólica fue la emancipación del entonces Congo-Leopoldville.

Esa posición colonial belga, para muchos estudiosos el país de mayor variedad de riquezas del continente, obtuvo su independencia de la mano de uno de los principales próceres de la libertad en África, Patricio Émery Lumumba, un primer ministro que chocaría muy pronto con los intereses imperialistas que conspiraban contra su país.

En su discurso en la ceremonia de asunción a la independencia, el 30 de junio de 1960, Lumumba rechazó que ese acto constituía un regalo de Bélgica, con lo cual ya expresaba una posición principista que los nacionalistas de entonces seguirían en medio de las complejidades del panorama político regional.

El asesinato del líder y la confabulación articulada por sus ejecutores directos e indirectos, demostró la validez de la desconfianza acerca de las intenciones occidentales y constituyó una importante experiencia que fomentó la necesidad de tener claras definiciones ideológicas ante un enemigo que no perdona ni da tregua.

Sin ser el único ese acto de traición, que sin dudas obstaculizó en el escenario congoleño el proceso de toma de decisión para sacudirse el estigma del subdesarrollo económico, político y social, aunque muchos años después la trampa continúa activa para atrapar a otros incautos.

Tres años después del asesinato de Lumumba y tomando nota de toda la historia, un grupo de próceres fundó la Organización de la Unidad Africana (OUA), para dar continuidad a la vida de un ‘continente en ebullición’ y que ahora como Unión Africana trata de reconquistar sueños y ofrecer esperanzas: he ahí la lección aprendida.