Unidad y paz, el legado de Nelson Mandela para África y el mundo

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Por Richard Ruíz Julién 
La Unión Africana (UA) llamó a los pueblos del mundo a integrarse en pos del desarrollo común, durante los homenajes que el bloque regional promovió en el centenario del natalicio del líder sudafricano Nelson Mandela.

Símbolo de libertad y padre de la Sudáfrica libre, Mandela nació hace 100 años, pero su figura perdura a través de su legado, que se convirtió en eterno, subrayó el presidente de la Comisión de la UA, Moussa Faki Mahamat.

Madiba, como muchos le conocen, era un patriarca, un conciliador que, sin rencor después de más de 27 años en la cárcel, miraba más hacia el futuro que hacia el pasado, apuntó Mahamat.

En las jornadas de celebraciones, llevadas a cabo en la sede del organismo en Addis Abeba, líderes regionales resaltaron la figura del legendario luchador antiapartheid.

Era sin lugar a dudas uno de los personaje políticos más venerados del mundo, dotado con un excepcional encanto personal, indiferente hacia los bienes materiales y el dinero, poniendo por encima de todo la sinceridad y la humildad, recordó la comisionada de Asuntos Sociales, Amira El-Fadil.

Analistas presentes en los festejos destacaron cómo incluso fue cuidadoso de las apariencias o del poder de la imagen: aparecía en público con las llamadas ‘camisas Mandela’ multicolores -en sustitución de los elegantes trajes cruzados de raya diplomática- para transmitir una nueva imagen de liderazgo diferente de la occidental, pero sí africana y autóctona.

El investigador Tefere Megistu, del Centro de Estudios Estratégicos, recordó aquella vez que hasta dio públicamente pasos de baile; acciones como aquellas eran y son aún necesarias, para que las ciudadanías puedan sentir que tocan de cerca a quienes les presiden, acostar las distancias con las elites, añadió.

Le puedo definir como una simbiosis perfecta de la educación tradicional y la moderna, impregnado con la filosofía africana del Ubuntu (la hermandad). Un hombre siempre cercano al pueblo. Era pura bondad, argumentó Megistu, en declaraciones a Prensa Latina.

Por su parte, el vice titular de la Comisión de la UA, Kwesy Quartey, indicó que Mandela, elegido en abril de 1994 como primer presidente negro de la Sudáfrica democrática, destacó una vez más por su autoridad moral, apostando por la reconciliación entre las razas, cuando todo el mundo presagiaba la guerra civil del país.

Se le recordará también, en opinión de observadores, por su firme compromiso en la lucha contra el VIH/Sida, al pedir la implicación del Estado en el apoyo a los enfermos, a quienes se debería suministrar los fármacos antirretrovirales.

Además, reconoció públicamente la muerte de su hijo, Makgatho, en el mismo año, por esta afección, acentúo a esta agencia Betelhem Bedlu, profesor del Instituto Superior de Relaciones Internacionales.

De ese modo, puso de manifiesto su apoyo a las personas más vulnerables y desfavorecidas, encabezando la lucha contra la pandemia.

También aceptó la inclusión en la nueva Constitución del derecho a la autodeterminación interna para los grupos que comparten cultura y lengua comunes, precisamente para no herir las susceptibilidades de los nacionalistas zulúes y afrikáners.

Bedlu agregó que Mandela se dedicó a la moralización de las relaciones internacionales condenando los bombardeos de la OTAN contra Serbia, posicionándose contra la producción de minas antipersonas, y aprovechando su experiencia en la aplicación de los acuerdos de paz.

Así, ofreció su mediación en la resolución de conflictos en el mundo, mientras en los foros mundiales y en sus múltiples viajes por otros territorios, no dudó en subrayar en defensa de África, que ‘más que ayuda, lo que sí necesita era justicia’, con lo cual puso de manifiesto su adhesión total a los valores de equidad y contra la arbitrariedad, manifestó el especialista.

Para los estudiosos, en definitiva, la gran herencia de Mandela es haber conseguido la democracia constitucional y la armonía racial y la reconciliación entre los grupos étnicos (the rainbow nation o la nación arco iris).

Es decir, poniendo en práctica, para conseguir aquellos objetivos, sus principios socialistas a favor de lo positivo y lo constructivo.