Una renuncia del Gobierno interino libio marcada por la tensión de combates

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Fajr LibiaEl Gobierno provisional libio, dirigido por Abdelah Al Teni, presentó su renuncia al nuevo Parlamento, surgido de las elecciones del pasado 25 de junio.

En un comunicado difundido anoche, el gabinete indicó que ha «presentado su renuncia al nuevo Parlamento», organismo que se ha trasladado a la provincia oriental de Tobruk (a 1.600 kilómetros de la capital), lejos de la presión de las milicias combatientes en Trípoli, para celebrar sus reuniones.

La nota consideró al nuevo Parlamento, denominado Congreso de los Diputados, como «la única autoridad legítima del país», y mencionó la necesidad de formar un nuevo gobierno que «represente a todas las categorías del pueblo libio y sea capaz de restablecer la seguridad y construir un estado de derecho».

Durante su reunión del jueves con Al Teni, el enviado especial de la Unión Europea para Libia, Bernardino León, aseguraba que la reciente crisis de seguridad se soluciona solo mediante el diálogo.

«Los conflictos políticos entre las distintas partes libias no pueden ser solucionados por la fuerza y el uso de las armas, sino que sea a través el diálogo que es el único medio para resolver esas diferencias», indicó León.

Asimismo, el Gobierno dimisionario denunció la intención de los milicianos islamistas de querer formar un gobierno alternativo en Trípoli después de haber convocado la Asamblea saliente, el Consejo Nacional General (CNG), cuyo mandato ha expirado con la elección, el pasado 25 de junio, del Parlamento.

 El pasado lunes, el Parlamento saliente, encargó al islamista Omar Al Hasi formar un gobierno de salvación nacional.

La reunión, que fue celebrada a puerta cerrada, fue convocada por los islamistas que impugnan la legitimidad del Congreso de los Diputados.

Sin embargo, el Parlamento saliente que reanudó sus sesiones en la capital, desconfió de la nueva Cámara, y la acusó ser cómplice con el Gobierno provisional de ataques que fueron lanzados por Egipto y los Emiratos Árabes Unidos contra las posiciones de sus milicias en Trípoli.

Libia vive una división política entre dos Parlamentos, el conjunto de los ministros de relaciones exteriores árabes reunidos el pasado lunes en El Cairo, advertió a una tal división, por temor de su proliferación a los países limítrofes, y pidió el cese inmediato de todas las operaciones armadas.

La capital de Trípoli, escenario desde el pasado 13 de julio de violentos enfrentamientos entre milicias rivales que se lucharon por el control del aeropuerto de la capital.

Se trata de dos fuerzas, una nacionalista y otra islamista de la ciudad de Misrata, que afirmaba hace cinco días que sus tropas arrebataron el control del aeropuerto internacional de Trípoli a los milicianos de Zintán, que lo dominaron desde 2011.

Estos choques han causado la muerte de más de 200 personas, y han forzado la huida de miles de personas de las zonas de combates, que se concentran en los barrios del sur y del suroeste de la capital.

Bengasi, la segunda ciudad del país, es escenarios de varios enfrentamientos entre milicias paramilitares protagonizadas por el general disidente Jalifa Hafter, y grupos armados islamistas que prosiguen hasta ahora.

Según indicaron a Efe fuentes de seguridad de Bengasi, hoy un avión militar de Hafter fue derribado, en la ciudad de Al Bayda, situada en dicha provincia.

El avión fue derribado por fuerzas armadas de la ciudad de Derna, que según indicó la televisión de Al Nabaa, quisieron obstaculizar la aviación de Hafter, que dispone hasta el momento solo dos aviones militares.

Durante los dos últimos días, nueve soldados de las fuerzas islamistas murieron por los tiroteos de las tropas de Hafter, cerca del aeropuerto internacional de Benina.

Una situación que llevado a numerosos países repatriar a sus ciudadanos, así como al personal diplomático acreditado en Libia.