Una de cada cinco sudafricanas es víctima de violencia de género

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Las autoridades de Sudáfrica anunciaron una intensificación de la campaña nacional contra la violencia de género, luego que recientes estadísticas revelaron que una de cada cinco mujeres ha experimentado algún tipo de abuso.

De acuerdo con un informe de Estadísticas Sudáfrica, los responsables de estos delitos mayoritariamente no son denunciados y sus víctimas sufren en silencio.

Ante este panorama, el gobierno de Pretoria dio a conocer que llevará a cabo numerosas campañas en todo el país para resaltar el problema de la violencia contra las mujeres y los niños.

Una de las primeras manifestaciones en contra de ese flagelo es la convocatoria para el 10 de julio a todos los hombres a unirse a una marcha en esta capital para declarar abiertamente que la violencia contra mujeres y niños no será tolerada en sus respectivos entornos y comunidades.

La directora general interina del Sistema de Comunicación e Información del gobierno sudafricano, Phumla Williams, dijo ayer que la llamada #100MenMarch será una fuerza motivadora para asegurar que los hombres rompan la cadena de abusos.

Se espera que en ese desfile estén representados hombres de diversos sectores de la sociedad como gobierno, negocios, sindicatos, organizaciones religiosas, medios de prensa y entidades no lucrativas, expresó la funcionaria.

Un comunicado oficial destaca el trabajo en contra de la violencia de género que mantienen organizaciones de mujeres y otras iniciativas como No en mi nombre, en la cual participan muchas activistas que fueron víctimas y que se rebelaron contra los abusos.

Explica que la mayoría de los abusos proviene de la pareja de las víctimas y que las mujeres sufren en silencio esa violencia por sentirse avergonzadas de compartir sus experiencias con familiares o porque no confían en la efectividad de una denuncia ante la policía.

Algunas sobrevivientes de esta situación coincidieron que no siempre es fácil abandonar una relación abusiva porque las víctimas tienden a justificar a los perpetradores y se culpan a sí mismas por provocar la ira de sus compañeros.

Especialistas consideran que un objetivo de estas campañas deben ser los niños que son víctimas hoy y posteriormente se convierten en agresores.