Uganda confirma que el comandante rebelde Ongwen será entregado a la CPI

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Dominic OngwenLas Fuerzas Armadas de Uganda han confirmado que el comandante del Ejército de Resistencia del Señor (LRA) que se entregó la semana pasada, Dominic Ongwen, será puesto a disposición de la Corte Penal Internacional (CPI), informan hoy medios locales.

Según el portavoz del Ejército, Paddy Ankunda, no será Uganda la que lo entregue, sino las autoridades de la República Centroafricana (RCA), país donde Ongwen y otros miembros del LRA, entre ellos el líder del grupo, Joseph Kony, se han refugiado en los últimos meses.

Ongwen lleva una semana detenido en una base militar en Obbo, en el sureste de la RCA, donde estaría bajo la custodia de fuerzas especiales de EEUU que participan en una misión conjunta con la Unión Africana para capturar a los restos del LRA.

Sin embargo, Estados Unidos no es firmante del Estatuto de Roma, y en los últimos meses Uganda ha iniciado una campaña de desprestigio contra la corte internacional, por lo que ninguno de los dos países ha querido tomar parte en la operación para entregar a Ongwen y lo han dejado en manos del Gobierno de la RCA.

Dominic Ongwen es uno de los cinco comandantes del LRA imputados en la CPI desde 2005 a petición de Uganda, aunque solo Joseph Kony sigue vivo, mientras que Raska Lukwiya ya ha sido declarado muerto y se cree que Vincent Otti y Okot Odhiambo también habrían fallecido.

Ongwen está imputado en la CPI por tres crímenes contra la humanidad -asesinato, esclavitud y comisión de actos inhumanos- y cuatro crímenes de guerra: asesinato, crueldad en el trato a la población civil, ataques intencionados a civiles y saqueo.

Creado a mediados de los años ochenta, el LRA es uno de los grupos rebeldes más antiguos, sanguinarios y violentos de África, aunque en los últimos años ha perdido gran parte de su capacidad operativa y se estima que en la actualidad solo cuenta con 200 o 250 milicianos.

En 30 años de conflicto el LRA ha matado a más de 100.000 personas y ha secuestrado a unos 60.000 niños para convertirlos en soldados, según varias organizaciones internacionales.

En 2006 fueron expulsados de Uganda y se refugiaron en la zona fronteriza entre la República Democrática del Congo, Sudán del Sur y República Centroafricana, donde Human Rights Watch estima que mataron a 2.600 personas y secuestraron a unas 4.000 entre 2008 y 2012.