Tribunal de Kenya avala contrato en preparativos electorales

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Un tribunal de Kenya dio su aval a un contrato con una compañía de Dubai, para imprimir las boletas electorales del próximo 8 de agosto, pese al rechazo de la oposición a ese convenio.

Ese acuerdo lo canceló el Tribunal Supremo al considerar que no emergió de un proceso transparente, pero ahora recibió el consentimiento de la corte de apelaciones.

La opositora Super Alianza Nacional (NASA) del exprimer ministro Raila Odinga, demandó la anulación del contrato al asegurar que la empresa Al Ghurair, propuesta para desempeñarse en los próximos comicios, tenía vínculos con el presidente keniano, Uhuru Kenyatta.

‘Sin embargo, el tribunal de apelación dictaminó hoy que la oposición no demostró que el presidente influyera en la adjudicación de dicho contrato por la Comisión Electoral Independiente (IEBC)’, apuntaron medios de prensa al considerar viable conceder el contrato a la firma emiratí.

El 8 de julio, los jueces del Tribunal Supremo decidieron anular el pacto porque, aunque no se pudo probar la relación entre Kenyatta y la compañía de Dubai, el proceso de adjudicación dejaba dudas sin esclarecer.

Asimismo, el órgano de apelación criticó la determinación del Supremo porque, a menos de un mes de la convocatoria a los comicios, no hay tiempo suficiente para iniciar otro proceso de licitación.

‘La falta de consulta a todos los candidatos presidenciales (durante el proceso de adjudicación) fue injusta. La Comisión Electoral Independiente (IEBC) debía haber tratado a todos los candidatos por igual’, opinaron los jueces.

En ese contexto, los medios de prensa recordaron que en octubre pasado la jefatura de la Comisión Electoral dimitió tras meses de protestas de la oposición, que le acusaba de que pactó con el Gobierno amañar las elecciones presidenciales de 2017.

Kenya realizará los comicios bajo la atenta mirada de la comunidad internacional, que teme una escalada de violencia por las tensiones sufridas en algunas zonas del país que rememoran la crisis postelectoral de 2007, que causó unos mil 300 muertos.