Tranquiliad en capital centroafricana después de intensos combates

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anti-balakaLa intranquilidad retornó a esta capital tras los repetidos disparos y explosiones que sacudieron zonas cercanas al aeropuerto, donde manifestantes levantaron barricadas contra las acciones de las fuerzas militares extranjeras de intervención.

Medios radiales informaron que en barrios capitalinos, detonaciones y ráfagas de fusiles automáticos ocurrieron con notable intensidad durante los enfrentamientos entre soldados africanos de la fuerza internacional para la República Centroafricana (Misca) y milicias antiBalaka.

Según las fuentes, los disparos activaron a los militares franceses que custodian la principal entrada al aeropuerto y obligó la evacuación de miles de familias que residen en distritos de los alrededores.

En este escenario, los desplazados internos intentaron buscar refugio en la terminal y los soldados franceses insistieron en que debían regresar al campamento.

Otros grupos de manifestantes protestaron contra las operaciones de las fuerzas francesas que enfrentan a los milicianos antiBalaka y levantaron barricadas en la carretera principal que conduce al aeropuerto.

Bajo este panorama de violencia, la presidenta de transición de la RCA, Catherine Samba-Panza, dijo recientemente que quería una extensión de la intervención militar de Francia en su país hasta el 2015.

Samba-Panza comunicó que deseaba que soldados galos permanecieran hasta las elecciones, es decir, inicio del próximo año, afirmó la presidenta de la comisión de Relaciones Exteriores de la Asamblea Nacional de Francia, Elisabeth Guigou, quien encabezó una delegación de nueve parlamentarios que se reunió en Bangui con la mandataria.

Ante varias solicitudes, entre ellas la del secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, París decidió enviar 400 soldados más a este país africano, donde permanecen mil 500 militares franceses en la llamada Operación Sangaris.

El caos se apoderó de la RCA desde que, en marzo de 2013, una coalición rebelde de mayoría islámica, los Séléka, derrocó al presidente François Bozizé y sangrientos enfrentamientos tomaron un carácter confesional entre cristianos (80 por ciento de la población) y musulmanes.

En enero pasado Samba-Panza sustituyó en el poder al exjefe de los rebeldes de Séléka Michel Djotodia, quien tras semanas de violencia interétnica, junto a su primer ministro, Nicolás Tiangay, notificaron su renuncia en N’Djamena, capital de Chad.