Tormenta destruye mil hogares de refugiados nigerianos

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Lluvias torrenciales y fuertes vientos destruyeron un millar de casas improvisadas, principalmente de población desplazada por la violencia extremista, en Nigeria, informaron hoy fuentes de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

 

Según la OIM, que evaluó las condiciones en 44 campamentos para desplazados, unas cuatro mil 300 personas resultaron afectadas por las violentas tormentas que batieron en el norteño estado de Borno.

La temporada de lluvia acaba de comenzar y durará tres o cuatro meses, declaró a la prensa Henry Kwenin, coordinador de emergencias de la organización.

Esa región, escenario desde hace ocho años de un conflicto armado entre las fuerzas gubernamentales y los integrantes de la secta terrorista Boko Haram, permanece con la mayoría de las vías inaccesibles por razones de seguridad.

Se calcula que la contienda bélica ha causado más de 20 mil muertos y 2,6 millones de desplazados desde 2009.

Cientos de miles de personas huyeron a la capital del estado, Maiduguri, en medio de la situación de violencia generada por la formación extremista.

‘La prioridad número uno es reforzar los refugios, construir sistemas adecuados de drenaje y lugares seguros en los campamentos donde la gente pueda reunirse en caso de tormentas violentas’, añadió Kwenin.

Esas tormentas ocurrieron con fuertes vientos que dañaron estructuras precarias en Jere, Kaga, Konduga y Maiduguri, y mataron a una persona, destacó la OIM.

‘Comenzó con una tormenta de arena que duró una hora y fue seguida por un fuerte aguacero que continuó durante las dos horas siguientes’, explicó un residente de Pompomari, en Maiduguri.

‘Nuestro vecindario tiene pequeños árboles para romper el viento y esto hace que nuestras casas sean vulnerables a las tormentas de viento’, acotó.

Conforme con la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas, 5,2 millones de personas podrían requerir ayuda alimentaria para sobrevivir en tres estados norteños de junio a agosto próximos.

Sin embargo, la falta de fondos financieros obliga a las agencias de ayuda a reducir los programas de suministros de víveres en la región nororiental de Nigeria, manifestó en mayo último la ONU al advertir sobre la creciente presión sobre los recursos a medida que los refugiados aumentan.