Tecnología moderna evita robo de valiosa antigüedad egipcia

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El enemigo estaba dentro y no fue hasta que la administración del flamante Museo Nubio se percató, gracias a la magia de la tecnología moderna.

Resulta que tres personas, aprovechando la hora de almuerzo, trataron de desprender de su pedestal una estatua, esculpida en la época faraónica, de la dios Isis amamantando a su hijo Horus, el dios halcón, uno de los más venerados de la sociedad animista de aquel entonces.

Los ladrones pretendían interrumpir la alimentación de la deidad y enviar a ambos, diosa e hijo, al lucrativo mercado negro de antigüedades egipcias, en el cual el monumento podría conseguir un alto valor.

Pero, cámaras de vigilancia mediante, los guardianes de la instalación impidieron el robo y capturaron a uno de los tres frustrados ladrones de reliquias, que resultó ser un empleado, al igual que otros de los restantes, que se dieron a la precipitada y son buscados con afán por la policía.

La sustracción de reliquias es tan antigua en Egipto como las pirámides, pues desde tiempos inmemoriales los propios constructores de esos monumentos esperaban a que terminaran las pompas funerarias de los monarcas para introducirse en ellas y arramblar con los objetos valiosos que los deudos depositaban para el viaje sin retorno del difunto.

Existe la errónea concepción de que las pirámides fueron construidas por esclavos hebreos, alimentada al igual que otros mitos sobre el Circo Romano por el magnate cinematográfico Cecil B. de Mille.

Estudios arqueológicos demuestran que las legiones de albañiles, escultores y pintores que levantaron esos monumentos eran contratados y recibían un salario en especies por su labor.

Por lo general los trabajos se reanudaban al término de las labores agrícolas en el valles del río Nilo y se interrumpían cuando se iniciaba la cosecha de trigo.

El museo, construido acorde con rasgos de las construcciones nubias, fue inaugurado hace 20 años para mostrar piezas de la historia de Nubia, el área que se extiende desde la región de Asuán hasta lo que ahora es Sudán, al sur y en 2001 recibió el premio Agha Khan de Arquitectura.