Tanzania promete terminar con la explotación infantil en las minas de oro tras la denuncia de HRW

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resume-chief.com/El Gobierno de Tanzania se ha comprometido a terminar con el «grave problema» que supone la explotación infantil en las minas de oro a raíz de la denuncia hecha pública este miércoles por la ONG Human Rights Watch (HRW).

   El viceministro de Energía y Minas, Stephen Masale, ha reconocido que «el trabajo infantil es un grave problema en minas pequeñas», por lo que ha apostado por intensificar las campañas «para que los padres entiendan la importancia de la educación para sus hijos» Masele ha asegurado, en declaraciones a Reuters, que las autoridades llevan a cabo «inspecciones sorpresa» de forma «frecuente» en los yacimientos para tratar de encontrar a menores trabajando, pero según HRW no es suficiente.

La ONG ha exigido al Gobierno tanzano que haga cumplir las leyes que prohíben trabajar a los menores de edad y que impida que los empleadores de las minas, especialmente de oro, contraten mano de obra infantil.

«Tanzania cuenta con leyes estrictas que prohíben el trabajo infantil en la minería, pero el Gobierno ha hecho muy poco para hacerlas cumplir», ha asegurado la investigadora asociada de HRW para los derechos de los niños, Janine Morna. La activista ha afirmado que para que esta prohibición sea efectiva, «los inspectores de trabajo deben visitar con regularidad las minas (…) y sancionar a los empleadores que empleen mano de obra infantil».

Los niños que acceden a los empleos en las minas de Tanzania, especialmente las de oro, son huérfanos o están en situación de vulnerabilidad, según informa HRW. Los menores no sólo se enfrentan a duros trabajos físicos que ponen en riesgo su salud –por posibles derrumbes o accidentes– sino que además, están expuestos a altas concentraciones de mercurio.

El envenenamiento por mercurio al que están expuestos no sólo los mineros sino también los residentes de zonas cercanas a las minas, podría causar discapacidad permanente en los menores, cuyos cuerpos están todavía en pleno desarrollo. Los vapores tóxicos de este metal pesado atacan directamente al sistema nervioso central, según el informe de HRW.

Ni siquiera la mayor parte de los adultos están al corriente de los riesgos para la salud de trabajar en este tipo de minas, y los servicios sanitarios tanzanos no están preparados para diagnosticar y tratar la intoxicación por mercurio.

HRW ha recordado al Gobierno tanzano que el país ha ratificado numerosos acuerdos internacionales en defensa de los derechos de los niños. Asimismo, Tanzania ha ayudado a redactar en enero de 2013 un nuevo tratado para la reducción de la exposición del mercurio, respaldado por 140 Gobiernos. El Convenio de Minamata sobre el Mercurio –denominado con el nombre de la ciudad japonesa que en los cincuenta fue escenario de graves casos de intoxicación por mercurio– será adoptado el próximo mes de octubre.

BAJO RENDIMIENTO ESCOLAR

HRW ha alertado además de la preocupante tasa de niños sin escolarizar o con bajo rendimiento escolar debido al tiempo dedicado al empleo en las minas. «Es difícil combinar la minería y la escuela», asegura un menor entrevistado por HRW.

La esperanza de una «vida mejor» es la que impulsa a los niños a sentirse atraídos por el trabajo en las minas de oro. Por ello, el grupo en defensa de los Derechos Humanos ha pedido al Gobierno que mejore el acceso a la educación secundaria y a la formación profesional, para que los menores no se vean obligados a trabajar en las minas.

HRW ha denunciado además que las niñas que frecuentan zonas cercanas a los yacimientos de oro sufren acoso sexual, y que es habitual que acaben siendo víctimas del comercio de explotación sexual, por lo que corren el riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual.

HRW ha visitado 11 yacimientos de oro en las regiones de Geita, Shinyanga y Mbeya, el grupo ha podido entrevistar en ellos a más de 200 personas, entre las que se encontraban 61 menores de edad, algunos de apenas ocho años.

RESPONSABLES INTERNACIONALES

El grupo de activistas ha pedido no sólo al Gobierno tanzano que detenga esta práctica, sino que ha exigido a las potencias internacionales que sean responsables ante la situación. Tanto el Banco Mundial como el resto de inversores deberían «proporcionar apoyo financiero y político» para elaborar un nuevo plan de acción contra el trabajo de menores, ya que el proyecto actual –con una financiación de 55 millones de dólares– no aborda la cuestión del trabajo infantil, asegura HRW en su informe.

Asimismo, HRW insta a la industria del oro a tener «la responsabilidad de asegurarse que no se beneficie del trabajo infantil», aunque los pequeños comerciantes de oro de Tanzania aseguran que es difícil excluir el oro extraído por menores de sus cadenas de suministro.

El oro extraído de los yacimientos tanzanos tiene como principal destino Emiratos Árabes. Suiza, Sudáfrica, China y Reino Unido también son exportadores de oro tanzano.

HRW ha pedido que las empresas comerciantes de este metal, «sean grandes o pequeñas» se involucren para detener el «trabajo infantil en sus cadenas de suministro». Morna ha recordado que son los comerciantes son los que tienen «el poder de compra», por lo que «deben usar esa ventaja para proteger a los niños y a los consumidores» y evitar, de esta manera, «comprar oro contaminado por el trabajo infantil».

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