Sudáfrica, viernes de protestas

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Por Deisy Francis Mexidor
Sudáfrica amaneció ayer con el llamado a manifestaciones en contra del presidente Jacob Zuma, en una semana en que los ánimos políticos se crisparon aquí.

Todo tras el anuncio del mandatario de reorganizar su gabinete -algo a lo que tiene derecho-; sin embargo, el movimiento de las fichas no fue bien recibido, en particular el reemplazo de Pradvin Gordhan como ministro de Finanzas y el nombramiento en su lugar de Malusi Gigaba.

Zuma dijo en su momento -y reiteró en sucesivas apariciones públicas- que las modificaciones al ejecutivo (10 ministros e igual número de viceministros) buscan imprimir más efectividad y eficiencia al trabajo del gobierno.

Además de permitirle sumar a más jóvenes y mujeres a su equipo, argumentó, pero las opiniones difieren en cuanto a esto.

El Congreso Nacional Africano (ANC), partido en el poder desde 1994, atraviesa, quizás, por uno de sus períodos más complejos tras el inicio de la etapa democrática que sobrevino con la derrota del apartheid.

En particular al mandatario lo vinculan a presuntos escándalos de corrupción y se ha hecho sentir un cierto declive en el apoyo al histórico partido, reflejado en las elecciones locales de agosto del 2016 cuando perdieron posiciones claves como Johannesburgo y Tshwane, donde está Pretoria.

El ANC dijo que es consciente de una serie de manifestaciones planificadas ‘en todo el país el 7 de abril de 2017’, a lo cual no se opone porque ‘la libertad de expresión y asociación son los derechos inalienables de todos los sudafricanos y están garantizados por la Constitución de la República’.

Pero expresó su preocupación en un comunicado oficial sobre informes de violencia esporádica e intimidación en el período previo al denominado ‘día de acción’ de este viernes.

Reiteró el ANC que tales acciones no tienen cabida en la Sudáfrica democrática y amenazan con volver al país a una época en que el activismo cívico de los ciudadanos fue sofocado en nombre de ‘preservar el orden público’.

No debemos permitir que la retórica inflamatoria de ciertos elementos, incluso en las redes sociales, dañe nuestro frágil tejido social y haga que los sudafricanos se enfrenten entre sí, advirtió el ANC al pedir calma.