Sudáfrica: respuestas en la Casa

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Jacob ZumaPor Deisy Francis Mexidor

El presidente sudafricano, Jacob Zuma, respondió ante los parlamentarios al debate de dos días sobre su discurso del Estado de la Nación (SONA), hace una semana.

La intervención del mandatario ocurrirá en medio de un Legislativo que, pese a una mayoría a favor del gobernante partido Congreso Nacional Africano (ANC), está polarizado por la oposición.

Se espera que Zuma refute las críticas en torno a la economía en crisis, la corrupción, y otros asuntos que la bancada de los adversarios políticos han utilizado para atacar, descalificar y ridiculizar al gobernante y su administración.

El ANC condenó en un reciente comunicado tales posturas, en lugar de tratar centrarse en los verdaderos temas de importancia nacional y pronunciarse por trabajar juntos por Sudáfrica, como instó Zuma en su alocución al país el 11 de febrero.

Considerado por algunos observadores como uno de sus principales discursos, el mandatario tenía una doble y difícil tarea: intentar complacer a los mercados y satisfacer al electorado previo a los anunciados comicios locales.

Sin embargo, ante todo Zuma fue franco. Expuso sin tapujos que la economía atraviesa un período de dificultades y que su gobierno impulsa un programa de desarrollo de infraestructuras para estimular el crecimiento.

Esto, sin dudas, porque el país, entre otras razones, ya no puede confiar en la industria minera.

Los precios del oro, platino, carbón y otros minerales se desplomaron de forma significativa en el mercado mundial y la contracción y pérdida de empleos es evidente.

El ministro de Desarrollo Económico, Ebrahim Patel, advirtió ayer en el segundo de los dos días de debates en el recinto parlamentario que Sudáfrica se enfrenta a nuevos vientos en contra y esto requiere hacer más para cambiar la situación.

El ANC ganó las elecciones generales de abril de 1994, las primeras celebradas aplicando el derecho al sufragio universal, las que consolidaron el fin del régimen del apartheid.

Veinte años después, en mayo de 2014, el partido histórico de Nelson Mandela conservó, con el 62,15 por ciento de los votos, su mayoría (249 escaños de un total de 400) en la Asamblea Nacional.

Mientras el DA (Alianza Democrática), el mayor foro opositor, se agenció 89 butacas, para un 22,23 por ciento, con el ingrediente de la irrupción de una nueva fuerza en el Legislativo: los Combatientes por la Libertad Económica (EFF).

El EFF, con una base electoral en lo fundamental de jóvenes y surgido tras la expulsión del ANC de su actual líder Julius Malema, logró 25 puestos en el Parlamento, gracias al 6,35 por ciento de los sufragios alcanzados en los comicios.

La victoria del ANC en 2014 representó su quinto triunfo consecutivo y aseguró un segundo mandato ejecutivo para Zuma, hasta 2019.

Esta tarde el Presidente tendrá la oportunidad de las respuestas. Los medios de prensa -en casi su generalidad alineados contra Zuma- han destacado más que las fortalezas, los ruidos de la oposición escuchados en la Casa.

Como dijera Patel, los líderes e integrantes de esos partidos «son buenos profetas del pesimismo en un momento en que necesitamos un liderazgo colectivo y un cierre de filas como sudafricanos».