Sudáfrica: movimientos sobre el tablero político

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surafrica_eleccionesPor Deisy Francis Mexidor

Más de 16 millones de ciudadanos respaldaron con su voto al Congreso Nacional Africano (ANC) en los comicios locales del 3 de agosto, considerados los más reñidos desde el fin del apartheid en Sudáfrica.

Precedidos por una fuerte campaña electoral, que tuvo puntos grises con la violencia política especialmente en la provincia de KwaZulu-Natal (este) donde perdieron la vida al menos 12 dirigentes y candidatos del ANC, estas elecciones abren un nuevo ciclo en la etapa democrática de la nación africana.

Ganador con mayoría absoluta en los últimos 22 años con más del 60 por ciento del respaldo electoral, el ANC, aunque se mantiene como la fuerza líder y más votada en el país, obtuvo ahora el 54 por ciento del escrutinio.

Perdió dos municipios metropolitanos claves: Nelson Mandela Bay (Eastern Cape), por el simbolismo de su nombre, la historia de lucha contra el régimen de segregación racial y sexta ciudad, y Tshwane, sede de la capital administrativa, Pretoria.

Ambos «metros» (como también se les denomina) pasaron a manos del opositor Alianza Democrática (DA, liberal), que retuvo además a Cape Town (Western Cape).

Sin embargo, para el que ha sido partido de la minoría blanca y diseñó una estrategia para captar al electorado negro, la victoria en Nelson Mandela Bay y Tshwane no significa que podrá gobernar con mayoría, tendrá que acudir a las coaliciones.

El ANC por su parte, triunfó en cinco de los ocho metros: Ethekweni (KwaZulu-Natal), Buffalo City (Eastern Cape), Mangaung (Free State), Ekurhuleni y Johannesburgo (Gauteng), en estos dos últimos también se verá obligado a los acuerdos.

El ministro de Gobierno Cooperativo y Asuntos tradicionales, Des van Rooyen, urgió a concertar coaliciones donde no obtuvieron mayoría absoluta, por el bien de la población, para que no se afecte la prestación de los servicios, dijo.

A los comicios locales 2016 fueron convocados más de 26,3 millones de sudafricanos empadronados, quienes decidieron entre unos 61 mil candidatos de 204 partidos.

El porcentaje de votación nacional a favor del ANC se traduce en que los «números registrados superan dramáticamente los de la elección municipal anterior (2011)», precisó un comunicado de la organización al advertir sobre su liderazgo «en todas las provincias, salvo en Western Cape».

Poco antes de las elecciones, el investigador asistente del Instituto para el Diálogo Global adscrito a la Universidad de Sudáfrica, Wayne Jumat, explicó en entrevista con Prensa Latina que objetivamente el ANC podría perder «terreno» este año.

Habría algunos resultados significativos en relación con la capacidad del partido de oposición Combatientes por la Libertad Económica (EFF) -de reciente creación- para ganar en espacios municipales. Y así ocurrió.

Estas expectativas -añadió entonces Jumat- se derivaban de las continuas protestas contra la corrupción, así como las denuncias sobre la presunta incapacidad del gobierno para reducir la desigualdad y mejorar la prestación de servicios.

La DA concentró el 26 por ciento de apoyo (unos ocho millones de papeletas), pero aumentó sus dividendos y el EFF (oposición izquierda radical), participantes por primera vez en este tipo de elección, se agenció alrededor del 8,0 por ciento (poco más de dos millones de papeletas).

Hay quienes aseguran incluso que la «llave» para gobernar en alianza en este nuevo contexto la tiene el EFF que expresa su abierto rechazo al presidente Zuma y contra el que en ocasiones ha hecho frente común con la DA, pese a su presumible incompatibilidad de agendas.

El ANC en la provincia de Gauteng, llamó a un análisis e introspección profunda después de constatar que en algunos municipios los números estuvieron por debajo del 50 por ciento, en especial luego de la disputada batalla por Tshwane.

El Congreso de los Sindicatos de Sudáfrica (Cosatu), uno de los ejes de la triple alianza de gobierno, dijo que el ANC sabía de la existencia de señales en cuanto a que «su apoyo disminuiría».

Sizwe Pamla, portavoz de la confederación obrera, culpó al «enfoque centrado en las luchas entre facciones internas, los escándalos de corrupción y el distanciamiento de las masas» como razones que han debilitado la capacidad política del ANC.

Al hablar el 6 de agosto durante el anuncio del cómputo por la Comisión Electoral Independiente, el presidente Jacob Zuma afirmó que el verdadero vencedor en la reciente jornada cívica fue el pueblo de Sudáfrica.

Lo acontecido -apuntó- evidenció la madurez y consolidación de la democracia.

En este sentido, pidió que los representantes electos gobiernen en nombre y en el mejor interés de todos los sudafricanos.

No obstante, el histórico partido de Mandela y Oliver Tambo cerró puntero en la tabla de posiciones, afianzando su papel dirigente en Sudáfrica, pero hay luces de alerta que no podrían ignorarse.

Sobre todo cuando se sabe que estas votaciones quinquenales son el pulso de las parlamentarias o generales.

Y en este caso los resultados de la votación del miércoles 3 de agosto dieron determinado giro al panorama político en Sudáfrica cuando están a la vuelta de tres años las elecciones nacionales.

El académico Jumat apuesta a que para ese momento el reflejo sería un «lento declive» que contribuiría a «erosionar los números» en el Parlamento y en las urnas, aunque el ANC debe continuar al frente de los destinos del país bien llamado arcoíris y uno de los motores de África.