Sudáfrica: el primer día de la democracia

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JOH12:SAFRICA-MANDELA:JOHANNESBURG,2JUN99 - South African President Nelson Mandela (L) casts his ballot at a polling station in Johannesburg June 2. About eighteen million South Africans are due to cast their ballots in the second democratic election today. (SOUTH AFRICA OUT) pa/Photo by Debbie Yazbek REUTERS

Por Deisy Francis Mexidor 

Hace 22 años, el 27 de abril de 1994, los sudafricanos votaron por primera vez en libertad y sin ninguna proscripción, poniendo fin a siglos de opresión racial en la llamada nación arcoíris.

Este acontecimiento histórico, que consolidó la muerte del sistema del apartheid, fue el resultado de una lucha larga y difícil que comprometió la dedicación, el sacrificio y la vida de muchos ciudadanos.

Los comicios llevaron al poder al partido Congreso Nacional Africano (ANC) -antes movimiento de liberación- y con ello Nelson Mandela se convirtió en el primer presidente negro del país, líder político y conductor de esa nueva democracia.

Blancos, negros… todo el mundo en edad de votar fue a las urnas, eso nunca había ocurrido, así resumió un ciudadano común a Prensa Latina el significado de la efeméride.

Reportes de prensa de la época hacen referencia a las largas colas de ciudadanos para ejercer este derecho. Nunca antes se había aplicado en Sudáfrica el sufragio universal.

Lamentablemente, al menos 21 personas murieron en atentados terroristas perpetrados por grupos vinculados a la extrema derecha sudafricana opuesta al proceso de democratización, recogen datos históricos.

Sin embargo, el camino hacia la libertad no tuvo retroceso. Tras computarse 19 millones 726 mil 579 votos, resultó ganador elANC -apoyado por el Partido Comunista de Sudáfrica (SACP) y el Congreso de Sindicatos Sudafricanos (Cosatu)-, con más del 62 por ciento de los votos.

Coronando unas muy difíciles negociaciones entre el ANC de Nelson Mandela y las autoridades del apartheid, aquellas elecciones permitieron a Sudáfrica escapar al caos y a la guerra civil que entonces parecían perfilarse, y abrieron el camino a la elaboración de una Constitución que hoy se encuentra entre las más progresistas del mundo.

Desde entonces los sudafricanos aumentaron sus expectativas de emancipación social y política, y la mayoría considera que el gobierno del ANC avanzó mucho en la aplicación de políticas viables tendientes a mejorar la vida del pueblo.

Además, el país se erige como un actor importante en el escenario internacional.

Para los más críticos, acontecimientos recientes en la esfera política han empañado el significado simbólico del Día de la Libertad, mientras señalan como puntos débiles los problemas de corrupción, desigualdad, pobreza y desempleo que todavía impactan aquí.

Mientras entre los innumerables mensajes que circulan en las redes sociales como Twitter hay alusiones a que «el espíritu de Tata #Madiba vive!»

CUANDO EMPEZÓ LA DEMOCRACIA

El 2 de febrero de 1990, en su discurso de apertura del Parlamento, el entonces presidente Frederik de Klerk pronunció un discurso que algunos consideran el inicio del proceso de transición.

Anunció en ese momento la legalización de partidos y organizaciones políticas hasta ese instante perseguidas: Las personas que estén en la cárcel por ser miembros de estas organizaciones (…) serán liberadas (…) Los tiempos de violencia han acabado. Comienza la era de la reconstrucción y la reconciliación (…)

El escenario creado y la fuerte campaña internacional favorecieron la liberación de Mandela, después de 27 años de confinamiento en las cárceles del régimen segregacionista.

Nelson Mandela fue elegido presidente de Sudáfrica en la primera sesión del nuevo Parlamento de 1994.

Los cargos del gabinete fueron determinados en función del número de escaños de los partidos del Parlamento. Cada una de las organizaciones políticas que obtuviera 80 o más escaños en las elecciones, contaba con el derecho a nombrar un vicepresidente.

Thabo Mbeki, del ANC, fue elegido presidente suplente, y el antiguo presidente Frederik de Klerk, del Partido Nacional, pasó a ser segundo en funciones, refieren reportes. Durante el mandato presidencial de Mandela aseguró el total respaldo internacional; implicó a las élites blancas, luego de calmar sus últimas aprensiones y desarmó dialécticamente a la extrema derecha racista, opinan observadores.

También destacan entre las acciones de su gobierno el desarrollo de la vivienda, la educación y la economía con el propósito de mejorar la calidad de vida de la mayoría de sudafricanos.

Mandela, recuerdan, lideró una reforma agraria, que no logra avanzar tanto como estaba previsto y que sigue siendo uno de los objetivos prioritarios del ANC.

Cuentan que poco después de su nombramiento en el cargo participó en una reunión ejecutiva del ANC donde se trató la cuestión del himno nacional.

En su ausencia, los asistentes acordaron por unanimidad sustituir el tradicional himno de la Sudáfrica del apartheid -«La llamada»- por el popular «Dios bendiga a África», himno extraoficial de combate de los negros.

Madiba estuvo en contra, porque, como hizo notar esa decisión suponía pisotear los sentimientos de una parte de la población y ello impediría el objetivo de lograr la reconciliación.

Nadie se opuso. Por eso en la actualidad el himno nacional se compone de las dos canciones cantadas sucesivamente: «Dios bendiga a África» y «La llamada» con fragmentos en los idiomas xhosa, zulú, sesotho, afrikáans e inglés.

VEINTIDÓS AÑOS DESPUÉS

El gobierno del presidente Jacob Zuma reconoce los retos de su gobierno.

En su discurso del Día de la Libertad en el estadio Giyani, en la provincia de Limpopo (norte), el mandatario expresó que la mayoría de los sudafricanos vivieron en condiciones inhumanas durante sistema del apartheid.

«Muchas de las comunidades y hogares no tenían agua, salud ni electricidad», rememoró Zuma al acotar que desde 1994 el gobierno del ANC está trabajando por superar los problemas heredados. Antes, el gobernante había instado a utilizar el Día de la Libertad para promover la unidad y trabajar en el objetivo de común de construir una sociedad no racial, no sexista, democrática y próspera.