Sudáfrica declara inconstitucionales las becas para mujeres vírgenes

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bandera-de-sudafrica-3La Comisión para la Igualdad de Género (CGE) de Sudáfrica ha dictaminado este viernes que el programa de educación que ofrece becas universitarias a jóvenes sudafricanas que permanezcan vírgenes es inconstitucional.

Las “becas de las doncellas” de estudios universitarios levantaron en enero la polémica en todo el país, donde las voces críticas han denunciando el énfasis puesto en la virginidad frente a los tradicionalistas, que han destacado que este tipo de iniciativas ayudan a preservar la cultura africana.

La CGE ha indicado que el programa discrimina a las mujeres, que tienen que enfrentarse a evaluaciones que no existen para los hombres. “Cualquier financiación proveniente de un organismo estatal basada en la sexualidad de la mujer perpetúa el patriarcado y la desigualdad en Sudáfrica”, ha explicado en un comunicado la comisión.

“No es la práctica cultural lo que supone un problema, es la disposición de dinero público en base a la sexualidad femenina lo que viola la protección, igualdad, privacidad y dignidad establecida en la Constitución”, ha aseverado la letrada de la organización Abogados por los Derechos Humanos Sanja Bornman.

Las destinatarias de las becas debían someterse a una evaluación que corroborara su virginidad cada vez que regresaban a sus hogares para pasar las vacaciones y podían perder la beca si se probaba que habían tenido algún tipo de actividad sexual.

Dudu Mazimbuko, la alcaldesa que puso en marcha el programa, ha manifestado que éste ayudaría a reducir los embarazos de adolescentes, así como a prevenir la contracción de enfermedades como el VIH. Miembro del Congreso Nacional Africano, la edil ha destacado que las becas facilitarían a las mujeres encontrar trabajo en la localidad de Uthukela, en la provincia costera de Kwazulu Natal, donde existe una cultura muy arraigada en relación con la virginidad.

No obstante, grupos de activistas y partidos políticos, como los Combatientes por la Libertad Económica (EFF), han condenado la práctica por considerarla “patriarcal y antimujer”.