Sudáfrica celebra el 70 aniversario de la proclamación de la Declaración DD.HH.

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Sudáfrica celebró hoy el 70 aniversario de la proclamación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos con un acto en una antigua prisión del régimen del apartheid en Johannesburgo, convertida en sede de la Corte Constitucional.
Ante la presencia de la Comisionada de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Michelle Bachelet, el presidente Cyril Ramaphosa dijo que esta actividad se celebra en un lugar con gran historia, tanto de tragedias como de triunfos.

Recordó que el actual Constitutional Hill fue la sede de una de las cárceles del régimen de segregación racial, donde en dos ocasiones estuvo detenido el líder antiapartheid Nelson Mandela, pero aclaró que más que un monumento del pasado es testamento de la resistencia y la fortaleza del espíritu humano.

En su discurso, el estadista sudafricana señaló que la Declaración de Derechos Humanos fue adoptada ‘en momentos en que el mundo se recuperaba de las heridas de la guerra y recordará a las futuras generaciones sobre qué bases se levanta nuestra libertad’.

Los preceptos de este documento, que reúne valores de igualdad, libertad y dignidad, nos unen en la hermandad universal de la humanidad, agregó Ramaphosa.

El Presidente subrayó que la Declaración rechaza movimientos, ideologías y doctrinas que racistas, sexistas, homofóbicas, xenófobas y otras formas de intolerancia y prejuicios.

Apuntó que no es coincidencia que Mandela, el primer presidente de Sudáfrica Democrática, firmara un día como hoy de 1996 la Constitución del país, un documento que afirmó se mantiene vibrante, dinámico y en buena salud.

Recordó que en la ceremonia de firma de la Ley de Leyes se encontraban revolucionarios, comunistas, supremacistas blancos, nacionalistas, religiosos y otras fuerzas que mostraron al mundo la diversidad de quienes participaron en las negociaciones para poner fin al apartheid.

Ramaphosa dijo que siete décadas después de su adopción, Sudáfrica reafirma su compromiso de respetar este pacto entre los pueblos del mundo.

Expresó que aunque Sudáfrica cuenta con una de las constituciones más progresistas del mundo, queda mucho por hacer en lo que se relaciona con los derechos socio económicos, y afirmó que existe una diferencia entre las promesas de la Carta Magna y la realidad.

Como ejemplo citó el expresado derecho a la igualdad de género, que dijo no tiene sentido a menos que el Estado y todos los sectores sociales cumplan sus obligaciones de crear los instrumentos que apoyen la realización de esa opción.

Agregó que igualmente la ilegalización de la discriminación sobre las bases de raza, género, religión u orientación sexual solo será efectiva cuando se tomen acciones severas contra quienes continúan prácticas de exclusión, ya sea en escuelas, centros de trabajo o lugares de culto.