Subversión y espionaje de EE.UU. en África

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espionaje-bandera-eeuuPor Roberto Garcia Hernandez

Estados Unidos incrementó en los últimos meses la presencia de efectivos de las Fuerzas de Operaciones Especiales (FOE) en África, con el argumento de combatir la expansión de organizaciones extremistas vinculadas a Al Qaeda.

Las actuales restricciones en el presupuesto de Defensa obligan a la Casa Blanca a centrar su presencia militar en el envío de grupos de entrenamiento e inteligencia a varios países africanos, en lugar de agrupaciones de mayor envergadura, señala un artículo reciente del diario Stars and Stripes.

El verdadero objetivo es influir en las conductas de los gobiernos de las naciones que reciben esta «ayuda» para lo cual cuentan además, con el apoyo de sus aliados europeos, en particular las expotencias coloniales.

Esta estrategia subversiva y de espionaje tiene un pilar fundamental en Italia, Francia, Reino Unido y Noruega, con el pretexto de la lucha contra el terrorismo.

La cooperación no solo se concreta con el establecimiento de fuerzas élites sino con unidades convencionales de mayor poderío combativo.

Tal es el caso de Francia, que mantiene aviones de combate y reconocimiento en Chad, aeronaves teledirigidas (drones) de espionaje en Níger, sus FOE en Burkina Faso y varias instalaciones logísticas en Costa de Marfil, destaca el diario The New York Times en una evaluación del tema realizada a principios de marzo.

Durante todo el año 2014, unidades de la primera División de Infantería del Ejército estadounidense, con sede en Fort Riley (Kansas), participan en más de 100 ejercicios y entrenamientos en cerca de 40 países de la región, con un amplio plan de actividades con sus homólogos en Libia, Sudán, Argelia, Níger, Kenya y Uganda, entre otros.

Desde el ataque contra el consulado de Estados Unidos en la ciudad libia de Bengasi, en septiembre de 2012, donde murieron el embajador en Trípoli, Christopher Stevens y otros tres funcionarios, el Pentágono tomó medidas para responder con urgencia a situaciones similares en el futuro.

Fue así que surgió la Fuerza de Tarea Combinada Conjunta del Cuerno de África, ubicada en Camp Lemonnier, Djibouti, bajo el mando del general Wayne Grigsby.

Además, el Departamento de Defensa inició en 2013 el despliegue de unos 500 infantes de Marina en la base militar de Rota, en el sur de España, cuya misión es actuar como elemento de intervención rápida en caso de amenazas a intereses estadounidenses en África, anunció oficialmente el Pentágono.

Su ubicación allí les permite trasladarse por vía aérea en un plazo de seis horas a cualquier punto en suelo africano donde Washington considere debe utilizar la fuerza, sin permiso de las autoridades del país en cuestión.

Para estas y otras actividades en suelo africano, altos jefes de los servicios armados norteamericanos reconocen que resulta necesario un incremento sustancial en las acciones subversivas y la recolección de información de inteligencia.

Al respecto, el general David M. Rodríguez, jefe del Comando de África (Africom) del Pentágono, con sede en Stutgart, Alemania, estima que Estados Unidos debe incrementar en 15 veces sus misiones de espionaje en ese continente.

Según Rodríguez, estas tareas son necesarias para proteger los intereses estadounidenses y ayudar a los aliados de Washington.

Rodríguez dijo que el Africom necesita un monto adicional de drones, otros medios aéreos de espionaje y mayor cantidad de imágenes de satélites espías, pues actualmente ese mando solo recibe alrededor de siete por ciento de sus requerimientos totales de información.

Para coordinar estas misiones, el Africom dispone del Comando de Operaciones Especiales de Estados Unidos en África (Socafrica), dirigido por el general James B. Linder, quien asumió su cargo en junio de 2013 y desde entonces tiene a su cargo la dirección de las acciones de subversión y espionaje de las FOE en dicho continente.