Soyinka, el Nobel otra vez frente al mal

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Aún vigentes las secuelas de su enfrentamiento en diciembre último con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el premio Nobel de Literatura nigeriano Wole Soyinka (1986) afronta ahora amenazas de muerte del grupo terrorista Boko Haram.

‘Creo que no hay que suplicar por la propia existencia. Si el precio de sentarse a la mesa (a negociar con el Ejecutivo) es que quieren eliminarme, y pueden hacerlo, háganlo, por favor. Tengo 77 años’, expresó Soyinka ante recientes advertencias islamistas en respuesta a su voluntad de diálogo entre dichos oponentes.

Boko Haram, cuyas acciones en marzo incrementaron la lista de miles de muertos, heridos y secuestrados acumulada desde el inicio de sus ataques en 2009, provocó la reacción del escritor al insertarlo en una relación de posibles víctimas de la organización extremista.

‘Por favor, siéntense a negociar, pero no me convencerán simplemente porque tienen la capacidad de hacernos saltar por los aires a mí y a mi familia’.

Así insistió Soyinka en entrevista con el semanario nigeriano TheNEWS, tras recibir también advertencias de agencias de seguridad sobre un presunto plan terrorista para asesinarle.

El Nobel, quien respalda las conversaciones entre el gobierno y los integristas con la condición de que estos publiquen sus demandas, expresó también su disgusto por la ausencia de medidas del ejecutivo para protegerlo ante esas amenazas.

Aseguró que no se dejará intimidar por Boko Haram, nombre que en lengua hausa local significa que ‘la educación no islámica es pecado’.

Soyinka, uno de los intelectuales más reconocidos del país y luchador incansable en defensa de los derechos humanos y civiles, es también un fuerte crítico de la organización fundamentalista, que pretende imponer la Ley Islámica o Sharía, en un país donde se enfrentan el sur cristiano y el norte de mayoría musulmana.

TRUMP: OTRO CAPÍTULO EN LA LUCHA DEL NOBEL

Con su renuncia a vivir en Estados Unidos en protesta por la elección e investidura de Donald Trump como presidente, Soyinka ratificó su tradición defensora de los derechos humanos, en especial de las minorías étnicas amenazadas por el nuevo gobernante.

El Premio Nobel, primer africano en ganar ese lauro y escritor cuya obra lleva el sello de su origen yoruba, demostró su probada trayectoria antirracista y de preservación de la cultura nativa africana al anunciar en diciembre último que rompió su tarjeta verde de residencia en la nación norteña.

‘¿No se dio cuenta este hombre que estaba dando pábulo al fenómeno de los asesinatos de negros en Estados Unidos?’, comentó el poeta, novelista y crítico nigeriano en lengua inglesa, en alusión a los recientes casos de afroamericanos muertos por la Policía de aquel país.

Soyinka, también caracterizado por su enfoque radical sobre la liberación africana de su legado imperial, consideró que ‘el daño ya está hecho, nos guste o no’, respecto a los comentarios racistas y xenófobos de Trump ante esos crímenes.

Luchador por ‘una nueva África’ frente a su pasado colonial, el Nobel adelantó días antes de las elecciones entre el candidato republicano y la demócrata Hillary Clinton que ‘en el momento en que Trump anuncie su victoria romperé mi tarjeta verde y empezaré a hacer las maletas’.

¿PORQUÉ QUEDARME DONDE ESTOY INCÃ’MODO?

A propósito de una conferencia en la Universidad de Johannesburgo, el famoso escritor nigeriano con unos 20 años de residencia en Estados Unidos, aseguró que regresará a Nigeria, porque ‘si tengo una alternativa, ¿por qué debería quedarme en un ambiente en el que no me siento cómodo?’.

Quizá sea demasiado sensible, pero me afecta ese entorno, y si no está siquiera cerca de lo que considero deseable, no puedo disfrutar allí ni de un vaso de vino, agregó Soyinka sobre el ambiente político en el que fue electo en Estados Unidos un candidato para muchos hostil ante los inmigrantes y las minorías.

‘Sentí horror de lo que está por venir. Eliminé la tarjeta y estoy de vuelta en donde siempre estuve’, subrayó Soyinka, quien labora en el Instituto de Estudios Afroamericanos de la Universidad de Nueva York y es profesor de centros como Harvard, Cornell y Yale.

Akinwande Oluwole Soyinka (Abeokuta, Nigeria, 1934), como se conoce en el ambiente literario, sufrió prisión durante la guerra civil de su país (1967-1970) por redactar un artículo sobre un armisticio y es clasificado ahora entre los más relevantes escritores contemporáneos.

Entre sus libros sobresale La danza de los bosques, sátira sobre los problemas de una nación joven y, a la vez, crítica a la edulcoración del pasado, publicada en 1963 con motivo de la independencia de Nigeria y celebrada por la combinación de técnicas de vanguardia con el folclore regional.

Pero el mayor impacto de su obra que, según la crítica, mezcla ‘una experimentación audaz con el amor por las raíces yorubas’, lo causó en 1965 la novela Los intérpretes, comparada por su complejidad técnica y calidad artística con las de los inefables James Joyce (Irlanda) y William Faulkner (Estados Unidos), sobre todo por sus técnicas ‘monólogo interior’ y ‘flujo de la conciencia’.

Autor mejor conocido como dramaturgo y actor en teatros de Nigeria y Reino Unido, sus obras también incluyen poesía, novela y ensayo.

Soyinka nació en la localidad nigeriana de Abeokuta, de padre sacerdote anglicano y director de escuela, y madre propietaria de tienda y activista por la emancipación de la mujer.

Las raíces yorubas de su pueblo están presentes en sus obras, muchas de ellas concebidas después de estudiar en Nigeria y el Reino Unido.

Sus textos son portadores de críticas a regímenes políticos nigerianos y están llenos de sus vivencias en Estados Unidos.