Soldados roban las armas y queman una base militar en Bouaké

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Soldados de la segunda mayor ciudad de Costa de Marfil, Bouaké, han saqueado las armas de la base de una unidad militar de elite antes de prenderla fuego, según han informado este miércoles los líderes de la facción.

Los soldados, que estuvieron involucrados en una serie de motines el año pasado que empañaron la imagen de Costa de Marfil, uno de los países que más rápido está creciendo en África, acusan a la unidad de elite, el Centro de Coordinación de las Decisiones Operativas (CCDO), de espiarles.

Residentes de Bouaké habían informado a última hora del martes de que habían escuchado disparos de armas ligeras y armamento pesado entre las facciones rivales, aunque han dicho que este miércoles que la situación es tranquila tras algunos disparos esporádicos a primera hora y que los negocios funcionan con normalidad.

«Entramos en la base del CCDO en torno a medianoche y tomamos todas sus armas y municiones», ha contado uno de los líderes de la facción, que ha pedido no ser identificado. «Sus tropas huyeron de la base pero les estamos buscando», ha añadido.

Un segundo líder de los antiguos amotinados ha confirmado que han saqueado los arsenales. «Quemamos la base del CCDO y destruimos todo lo que había dentro. Incluso sus vehículos de servicio han sido quemados», ha contado.

Un portavoz del Ejército ha indicado que no se han producido muertos en el ataque y ha precisado que se han enviado unos 100 efectivos adicionales junto con vehículos blindados y helicópteros de ataque para reforzar la seguridad en Bouaké. Las autoridades han informado de que se ha abierto una investigación al respecto.

«Tenemos que parar esto. He pedido a los soldados que mantengan la cabeza. No importa cuáles sean sus demandas, no pueden lanzar protestas de esta brutalidad», ha defendido el alcalde de Bouaké, Nicolas Djibo, en declaraciones a la cadena de televisión estatal RTI.

Bouaké, situada en la región central del país, fue el epicentro de varios meses de motines militares el año pasado que se propagó por todo el país, forzando al Gobierno a atender las demandas de bonus y promociones.