‘Sin guerra, con paz’: Eritrea ya tiene embajada en Addis Abeba

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La última evidencia del deshielo entre Etiopía y Eritrea aconteció en esta capital, con la reapertura de la embajada de Asmara, solo pocas semanas tras el comienzo de la normalización de relaciones.

Con esa breve ceremonia, se puso fin al prolongado estado de ‘no guerra, no paz’ en el que se sumieron tras una guerra fronteriza de dos años entre 1998 y 2000, causante de la muerte de casi 80 mil personas.

El primer ministro etíope, Abiy Ahmed, y el presidente eritreo, Isaias Afwerki, alzaron conjuntamente la bandera del vecino país en los jardines perimetrales de un edificio recién restaurado, que albergará la sede diplomática.

Mientras, el solemne escenario era matizado por una banda militar que tocaba las notas del himno nacional de Eritrea.

En un comentario en la red social Twitter, el ministro de Información de esa nación, Yemane Meskel, describió el acontecimiento como ‘otro hito más en los fuertes y especiales lazos de paz y amistad que ambos Estados están cultivando con sinceridad en estos tiempos trascendentales’.

Con ese suceso, concluyó oficialmente la estancia de Afwerki en Etiopía, que le llevó a recorrer zonas industriales y a participar incluso en un concierto en el centro de Addis Abeba, al cual asistieron al menos 25 mil personas para festejar el fin del conflicto.

Los dos territorios se separaron formalmente en 1993 después de una larga batalla por la independencia, pero cinco años más tarde llegaron los choques militares a gran escala, básicamente por diferencias en cuanto a la distribución de las zonas limítrofes.

Un acuerdo de paz se firmó luego de 24 meses de enfrentamientos, pero las autoridades etíopes se negaron a implementarlo, al asegurar que eran necesarias más conversaciones al respecto.

Así, los ejércitos se enrolaron durante todo este tiempo desde cada lado de la frontera en esporádicas escaramuzas, tensión causante de la ruptura irremediable de los vínculos políticos, económicos y sociales.

El acercamiento se puso en marcha después que Ahmed anunció la aceptación e implantación de los términos del convenio de paz, incluida la redistribución de las regiones fronterizas.

A su vez, el jefe de gabinete del primer ministro, Fitsum Arega, aseguró que mejores relaciones ‘crearán las condiciones ideales para abordar los problemas estratégicos restantes en el interés compartido de los dos pueblos’.