Simien, gargantas de amatista nublada sobre el paisaje etíope

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Por Richard Ruíz Julién

Cuando la intrépida escritora de viajes británica Rosita Forbes lo describió como »gargantas de amatista nublada», tal vez no imaginó que las montañas de Simien sería uno de los lugares de Etiopía más visitados por turistas.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura lo elogió como ‘uno de los paisajes espectaculares del mundo’, razón por la que le concedió el título de Patrimonio de la Humanidad.

Recorrer los 180 kilómetros cuadrados de singular belleza es, según los expertos, una verdadera aventura.

Quizás sea por esa razón que más de 250 mil visitantes, casi la mitad de los que vinieron a este país en 2017, se decidieron, entre todos los atractivos posibles, por caminar a través de los prados cubiertos de hierba con margaritas eternas, pasto de San Juan de color amarillo brillante y acacias doradas.

El Ministerio de Turismo apostó este año por preparar paquetes de viaje más atractivos, respondiendo a las sugerencias, entre ellos, excursiones con guías especializados, hospedajes a más bajo costo y otras facilidades.

Tefere Megistu, coordinador del proyecto, espera que los resultados sean muy positivos y contribuyan a repuntar las visitas para alcanzar así el millón antes del cierre del año, una cifra que sería histórica para la nación del denominado cuerno africano.

Llegar hasta Simien, pararte allí, produce una sensación única, asegura Megistu: mientras trepas acantilados de basalto y admiras las impresionantes vistas en todas las direcciones, siempre mirando hacia la trágica lobelia gigante -una planta alta que crece hasta 20 años, florece una vez y luego muere- el cielo tampoco está vacío.

El parque es reverenciado por los observadores de aves debido a la gran variedad y números, con deslumbrantes destellos de los enormes quebrantahuesos, los buitres barbudos, con su envergadura de dos metros y las águilas leonadas.

Me resulta divertido caminar en un lugar increíblemente hermoso y lleno de vida salvaje porque muy a menudo lo he hecho penosamente a lo largo de pasos de montaña, en barrancos y vastas llanuras, sintiéndome inefablemente sola; la magnificencia escénica está muy bien, pero cuando eres el único ser vivo en el horizonte, también puede ser un poco opresivo, refirió al diario The Ethiopian Herald, Sue Williams, una de las turistas que hace algunos meses desanduvo por esas tierras.

Disfrutarlo en compañía de tantas criaturas agrega otra dimensión a toda la experiencia. Y todos son animales que tienen más miedo de los humanos que tú, dice el guía local Shiferaw Asrat. ‘Eso siempre es tranquilizador’.

‘A medida que Etiopía se convierte cada vez más en un destino turístico emergente, estamos viendo a mucha más gente enterarse de este parque nacional y preguntando por venir aquí’, agregó.

Se estudia también la apertura de nuevas rutas de senderismo, así como el despliegue de un programa para los lugareños con ofertas de viviendas gratuitas fuera de las áreas protegidas.

Este es territorio de los endémicos babuinos gelada. Para el excursionista, comprobar cómo manadas de hasta 400 individuos de estos monos deambulan a una altura que oscila entre los dos mil y cuatro mil metros, es una excitante vivencia, manifestó Asrat.

Dicen los que han superado esas cúspides escarpadas que después de un duro día de caminata, Simien es el mejor lugar para relajarse, especialmente con una bebida en la mano viendo la puesta de sol proyectando un brillo escarlata sobre los picos de las montañas y los senderos que acabas de conquistar.