Servicio militar obligatorio en Eritrea provoca un éxodo migratorio juvenil

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Soldados eritreosLa comunidad internacional ha manifestado su decepción ante la incapacidad de Eritrea para recortar la duración de un servicio militar obligatorio que está empujando cada mes a miles de jóvenes a sumarse a los centenares de miles de inmigrantes que se dirigen a Europa ante la perspectiva de permanecer indefinidamente en el Ejército del país africano.

Eritrea, de momento, ha preferido no abordar la reforma de su servicio militar. El país africano, uno de los más pobres del Cuerno de África, está creciendo dubitativamente a pesar de los efectos de su violentísima guerra por la independencia contra Etiopía, que terminó en 1991 con un saldo de decenas de miles de muertos. Es precisamente el miedo, el temor a su vecino, el que ha llevado a las autoridades del país a imponer un reclutamiento militar obligatorio que condicionatodas las facetas del Gobierno, económica incluida.

El Gobierno eritreo prefiere, de momento, incrementar los beneficios económicos por servicio militar. Es un medida destinada a atender las numerosas quejas de los reclutas , quienes denuncian que sus planes de vida quedan arruinados en el momento en que son obligados a sumarse a las filas del Ejército: no solo cobran menos que los funcionarios del Gobierno, sino que acaban «rebotados» contra su voluntad desde la ‘mili’ hacia un oficio que no han elegido.

«Es tirar tu vida por la borda», ha lamentado Abel Haile, un joven eritreo que el mes pasado decidió escapar a Etiopía. Haile se sintió «traicionado» por las palabras de un general que le prometió que cumpliría solo un año de servicio. Abandonó el país 13 meses después, cuando se dio cuenta de que no había final a la vista.

ERITREA FALTA A SUS COMPROMISOS, SEGÚN DIPLOMÁTICOS

«Hay gente que sale después de dos o tres años. Pero es que hay otros que llevan más de 10 años», indica un diplomático bajo el anonimato. «Eso hace imposible que esta gente pueda decidir el rumbo de sus vidas y por ello hay tantos eritreos que quieren conseguir asilo en Europa», asevera.

Se estima que unos 5.000 jóvenes eritreos abandonan cada mes el país mientras aumenta la frustración diplomática con el lento desarrollo de las negociaciones. Ni siquiera un paquete de ayuda de 200 millones de euros aprobado el mes pasado por la Unión Europea parece haber acelerado las conversaciones. Buena parte de ello se debe a la tradicional mentalidad aislacionista del país, forjada a través de años y años de enfrentamiento en solitario contra Etiopía.

«Hay que estimular una relación de confianza con esta gente. Se implican cada vez más, pero no avanzan con rapidez», reconoce otro diplomático, quien recuerda que hace un año el país africano se comprometió a decretar un período único de 18 meses de servicio militar.

Las autoridades eritreas refuerzan esta idea cuando se les pregunta por sus perspectivas económicas. «Cada vez que damos cifras nuestros enemigos las usan para atacarnos», ha insistido el ministro de Información, alimentando la reputación aislacionista del país.

Existen otros motivos. El Gobierno eritreo cree que el éxodo juvenil no es tanto un problema de las circunstancias internas del país como de la atracción que despierta Europa entre los jóvenes.- «Es más una cuestión de ‘tirar’ que de ‘empujar'», aduce el ministro de Exteriores, Osman Salé Mohamed. «Las políticas occidentales han atraído a una nueva generación a Europa», añadie.

Por último, el ministro de Economía, Berhane Habtemariam, ha defendido otras medidas internas destinadas a acabar con el contrabando de inmigrantes desde Eritrea, como la puesta en circulación de una nueva moneda para combatir el dominio del mercado negro en la economía nacional y por la que los delincuentes se quedan sin actualizar sus antiguos billetes, que quedan invalidados.

«No es que vaya a parar de una tacada el tráfico ilegal de personas, pero estoy seguro de que impacto va a tener», ha asegurado el ministro Habtemariam. La decisión, no obstante, tiene efectos negativos en una economía tan débil: la reducción drástica del efectivo ha provocado que numerosos negocios hayan activado planes de liquidación que les de han dejado prácticamente en la ruina.