Sami Naïr: “Necesitamos una política de inmigración seria basada en el respeto de los derechos y de los deberes”

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Sami NaïrEl pensador Sami Naïr (Tlemcen, Argelia, 1946) ha llamado la atención sobre la necesidad de una “política de inmigración seria, que tiene que asentarse sobre una estrategia paciente de integración, basada en el respecto de los derechos y de los deberes”.

Naïr ha realizado estas manifestaciones en su discurso de investidura como honoris causa de la Universitat de València (UV), un acto que se ha celebrado en el Paraninfo del edificio histórico de La Nau, con asistencia de numerosos miembros de la comunidad universitaria y de la política, la cultura y la sociedad civil valencianas.

En la ceremonia han estado presentes el rector, Esteban Morcillo, y el catedrático de Filosofía del Derecho Javier de Lucas, encargado de ‘laudatio’, informa la entidad educativa en un comunicado.

El nuevo doctor honoris causa ha abogado asimismo por que la actuación en inmigración se fundamente sobre “una justa política de gestión de las fronteras, respetando los derechos humanos de extranjeros, inmigrantes y refugiados”, asó como “una estrategia de codesarrollo fuerte y solidaria, basada en los inmigrantes instalados en el país de acogida que favorezca la solidaridad económica, a través de los propios inmigrantes, con los países de origen”.

“Creo que todos somos conscientes –ha proseguido– que se ha abierto una nueva época de largo alcance, en la cual se hace cada vez más necesario un nuevo vínculo humano, pues nosotros, los seres humanos, no tenemos bastante con vivir únicamente como consumidores, una especie de corchos flotantes en la superficie del océano mercantil”.

Las primeras palabras de Sami Naïr han sido para homenajear la memoria de la Segunda República, en una fecha como la del 14 de abril: “Coincidir en Valencia con este aniversario es un privilegio para mí, porque mi corazón ha latido con la historia de la II República española, la República que quería instaurar la igualdad y que hizo de la transmisión de la educación, a través de su magnífica red de maestros republicanos, uno de sus objetivos centrales; esta misma República que, amenazada, abandonada por los Estados democráticos en nombre de la razón de Estado, recibió el apoyo de miles de brigadistas solidarios, procedentes del mundo entero.

Me siento, a través de los hilos invisibles de la historia y de la memoria, vinculado al sueño pedagógico de la República española”, ha manifestado.

En la primera parte de su discurso, el pensador europeo de origen argelino se han centrado en la relación entre la crisis actual y la globalización: “Hemos pasado de la internacionalización a la globalización de la economía, pero el sistema de poder sigue siendo lo del siglo XX. La economía se ha globalizado pero la política queda basada en el juego geopolítico de las grandes naciones, y esto es el que se explica fundamentalmente la debilidad de aquello político frente a aquello económico”. “La globalización no puede reducirse únicamente a la economía”, ha sentenciado.

En este contexto, ha dicho que “todo el mundo coincide a ver en la globalización una causa mayor de los interrogantes identitarios que se desarrollan en el seno de todas las naciones”. “Si la globalización es una fuente de unificación de estructuras de intercambio y de producción a escala mundial, también fragmenta las territorialidades existentes, recompone la pertenencias nacionales, favorece el advenimiento de nuevas identidades, incentiva el surgimiento de micronacionalismos de reivindicaciones confesionales y lingüísticas”. Por tanto, “la época de la globalización es la época de las afirmaciones identitarias”, ha resumido.

En otro momento del discurso, argumenta que “la segmentación identitaria divide de forma irreductible los colectivos sociales y los conduce a posibles explosiones porque enfrenta unas identidades con otras y desemboca en general a reivindicaciones territoriales en el seno de las naciones. Estas pueden ser legítimas, pero sus tendencias, de una manera u otra, acaban por plantear la cuestión del Estado, de su forma, de su adaptación a la nueva realidad o de su cambio”.

Por su parte, el rector Esteban Morcillo ha calificado a Sami Naïr como “una personalidad de referencia europea e internacional, y un verdadero maestro en el más profundo sentido de este término, un magisterio, didascálico, que no ha rehuido extender a las tareas políticas el valor social del conocimiento”.

DECLARACIÓN UNIVERSIDADES PÚBLICAS

En su parlamento, el rector ha aprovechado para hacer una defensa de los valores de las universidades públicas, y de su apuesta por la construcción europea y ha anunciado que las universidades públicas españolas emitirán próximamente una declaración “en contra de las medidas que, afectando a toda la comunidad universitaria, ponen en riesgo el actual modelo deuniversidad pública construido a lo largo de décadas bajo gobiernos de diferente signo político”.

Finalmente, en la ‘laudatio’, Javier de Lucas, ha recordado que Sami Naïr es uno de los intelectuales europeos de referencia, “alguien cuya opinión es solicitada y atendida en temas que corresponden a las preocupaciones reales y prioritarias, por más que sobre ellas exista no poca confusión”.

De Lucas ha indicado que la defensa de los derechos de los inmigrantes es para Sami Naïr “el faro que debe orientarnos en el debate sobre la identidad, el racismo y el multiculturalismo, así como la discusión acerca de la integración y la ciudadanía en las sociedades que reciben la inmigración”.

Sami Naïr es catedrático de Ciencias Políticas de la Universidad París VIII; director del Centro Mediterráneo Andalusí, de la Universidad Pablo de Olavide; y director del l’Institut d’Etudes et de Recherche Europe-Méditerranée (IEREM). Doctor en filosofía política por la Sorbona en 1973, y doctor de Estado en letras y ciencias humanas, también por la Sorbona, en 1979, ha impartido docencia a las universidades Carlos III de Madrid, Pablo de Olavide, Lausana (Suiza), de Bogotá y de Amaso (Colombia), de Orán(Argelia), en la Wesleyan University (Estados Unidos) y en la Universitat de València.