Salafistas claman su inocencia once años después de los atentados de Casablanca

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Manifestation à RabatLos salafistas marroquíes proclamaron, cuando se cumplen once años de los atentados suicidas de Casablanca, la inocencia de los cientos de correligionarios que siguen encarcelados por aquellos hechos.

Doce kamikazes se inmolaron el 16 de mayo de 2003 en lugares considerados «impíos» como la Casa de España (donde hubo 22 muertos), el lujoso hotel Farah, un restaurante italiano, un club social hebreo y un cementerio judío, y asesinaron a 33 personas en total.

De los cerca de 3.000 detenidos en los días siguientes al atentado por sus conexiones o simplemente sus simpatías islamistas radicales, quedan todavía en las cárceles de Marruecos 420 presos, indicó a Efe el portavoz de la Coordinadora de defensa de los detenidos islamistas, Abderrahim Ghazali.

La coordinadora convocó hoy una manifestación frente al Parlamento marroquí, a la que asistieron unas 200 personas, para exigir la excarcelación de todos esos detenidos y pedir una verdadera investigación que revele la verdad sobre aquellos hechos.

Como suele ser costumbre en las manifestaciones salafistas, acompañaron sus eslóganes con pancartas y fotos donde aparecen presos con signos de tortura, que según Ghazali sigue practicándose en las prisiones, aunque la Administración Penitenciaria lo niega siempre.

Ghazali criticó al Partido Justicia y Desarrollo (PJD, islamista moderado), que encabeza el gobierno marroquí, porque cuando estaba en la oposición criticó las detenciones masivas de islamistas y puso en duda su legalidad, pero ahora no ha movido un dedo para solucionar los casos de esas personas «que ni cometieron los atentados ni estuvieron detrás», insistió.

El gobierno ha reconocido en varias ocasiones que tiene intención de solucionar el caso de los salafistas presos (que incluso las organizaciones pro derechos humanos consideran en muchos casos condenados sin pruebas), pero la irrupción del fenómeno «yihadista» ha impedido avanzar en esa solución, como reconoció recientemente el presidente Abdelilah Benkirán.

Con ello, Benkirán se refería a la atracción que la yihad en Siria está ejerciendo sobre los salafistas marroquíes, como los del resto del mundoárabe y musulmán, y la constatación de que muchos de los que están siendo excarcelados últimamente viajan clandestinamente a Siria para unirse al combate.

Aunque Ghazali dijo que «solo una minoría» de los excarcelados ha ido a Siria, el gobierno calcula oficiosamente que hay más de 1.000 salafistas marroquíes (no todos ellos expresos) que se han unido a la yihad, muchos de ellos originarios del norte de Marruecos.