Sahara Occidental en agenda de cumbre regional

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Por Richard Ruíz Julién

Dos semanas antes del comienzo de la 31 Cumbre de la Unión Africana (UA) la cuestión del Sahara Occidental, uno de los temas previstos para abordarse en la cita, colma hoy las expectativas de la opinión pública.

De acuerdo con un comunicado emitido por la Comisión de la UA, con sede en esta capital, actores de la política en Marruecos presionan al Gobierno para asumir en el encuentro continental, a celebrarse en Mauritania, una postura no muy favorable a la conciliación.

Así, los diputados del Partido Justicia y Desarrollo enviaron una misiva al ministro de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, refiriéndose a las medidas que pretende tomar ‘para defender el Sahara marroquí’.

Según el texto difundido por la UA, en ninguna parte de dicha carta se hace referencia explícita a una de las aristas más discutidas a nivel multilateral: crear una opción viable para que el pueblo saharaui acceda a la libre determinación, como es su deseo, y sobre la base del respeto a los principios de la Carta de la ONU y el derecho internacional.

La Unión es favorable a iniciar conversaciones entre los Estados miembros con el fin de establecer la celebración de un referendo libre y justo, y ésta será la postura a asumir en la Cumbre, dejó claro el bloque comunitario.

Expertos regionales y de otras partes del mundo asumen visiones antagónicas a la hora de abordar el asunto.

El historiador Maati Monjib estimó que la UA puede plantear dentro de cinco o 10 años una solución aceptable para las dos partes, algo semejante a una confederación.

Por su parte, el investigador francés, profesor de la Universidad de la Sorbona y especialista en el tema, Pierre Vermeren, indicó que el problema ha de tratarse en el Consejo de Seguridad y ante el secretario general de la ONU ‘y ahí no son los países africanos quienes priman’.

‘Si la UA alcanzara un acuerdo eso podría satisfacer a la ONU. Todo depende de la resistencia de Argelia y su capacidad para consolidar una minoría de bloqueo en el ente’, asume Vermeren.

‘Mientras Rabat siga estando apoyado por Francia, España y la Unión Europea, no veo cómo la Unión Africana podría imponer la única solución seria: un referéndum de autodeterminación’, aseguró, en tanto, el especialista del Centro de Estudios Estratégicos de Addis Abeba, Tefere Megistu.

A su vez, el coordinador del Frente Polisario ante la Misión de las Naciones Unidas para el referéndum del Sáhara Occidental, Uld Jadad, cree que Marruecos solo tiene dos caminos en África: ‘Adoptar el perfil conciliador que el rey Mohamed VI asumió en el discurso del 31 de enero de 2017 o bien, empezar ya a dividir el organismo panafricano intentando expulsar a la República Árabe Saharaui Democrática’.

Las dos vías tendrían costes ante la opinión pública marroquí; la segunda de esas variantes es cuanto menos, poco probable, agregó Jadad.

‘La moderación en las palabras del monarca cuando su país entró de nuevo a la UA se debieron a que la mayoría de los gobiernos le han pedido evitar las divisiones’, continúa el coordinador.

No obstante, luego de más de un año de concretarse ese paso, es difícil determinar el camino que seguirán y es muy probable intenten cambiar el acta constitutiva de la Unión Africana, que impide expulsar a un miembro, aseguró.

Pero aunque para la UA, España sigue siendo la potencia administradora del Sáhara, considera a Marruecos un estado ocupante, y en todas sus resoluciones y comunicados le exige respetar las normas de la ONU que desde la década de 1970 corroboran el derecho de los saharaui a un referéndum.

En 2017, la Asamblea General solicitó por consenso al Comité de Descolonización que siguiera examinando la situación en el Sahara Occidental y le informara al respecto en su 73 período de sesiones.

Aquella resolución, entre otros elementos, expresaba el apoyo al proceso de negociaciones en curso con miras a lograr una solución política justa, duradera y mutuamente aceptable, que conduzca a la libre determinación.

Sin embargo, a pesar de los continuos esfuerzos llevados a cabo, prácticamente no existen progresos en la búsqueda de una vía eficaz para terminar con el conflicto del Sahara Occidental, que ha estado en un punto muerto desde hace más de cuatro décadas.