Rwasa alerta de protestas si el presidente opta a la reelección

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Agathon RwasaEl opositor burundés Agathon Rwasa considera que si el presidente de su país, Pierre Nkurunziza, se presenta a la reelección para optar a un tercer mandato provocará más protestas y sumirá el país en un ciclo de agitación.

Los opositores creen que una hipotética nueva candidatura de Nkurunziza incumpliría la Constitución y el acuerdo de Arusha que en 2005 puso fin a doce años de guerra civil. Se espera que el presidente haga públicas sus intenciones este mes. Sus seguidores opinan que puede y debe presentarse a las elecciones presidenciales del próximo junio, mientras que algunos detractores ya han organizado pequeñas protestas.

«La Constitución garantiza nuestro derecho a manifestarnos», ha declarado Rwasa desde Burundi. El opositor ha defendido la vía pacífica para enfrentarse al presidente, a través de las urnas. «No queremos más combates en este país», ha afirmado.

Rwasa ha asegurado que Imbonerakure, la sección juvenil del partido gobernante –el Consejo Nacional para la Defensa de la Democracia – Fuerzas para la Defensa de la Democracia (CNDD-FDD)–, almacena armas. Le ha acusado de estar «intimidando a la gente» en algunas zonas y llevando a miles de personas a huir por miedo a Ruanda. «¿Para qué es ese arsenal si no para la violencia?», se ha preguntado.

El presidente del CNDD-FDD, Pascal Nyabenda, ha negado esas acusaciones y ha culpado a la oposición «débil» de alimentar el miedo y pretender usar la violencia por no poder ganar. El gabinete del presidente ha manifestado que es el Tribunal Constitucional quien debe decidir la idoneidad del candidato del partido gobernante, sea quien sea.

La Constitución y el acuerdo de paz estipulan que nadie puede ser presidente durante más de 10 años. Sin embargo, los simpatizantes de Nkurunziza argumentan que su primer mandato no debería contar porque fue nombrado por los parlamentarios y no votado. Varios mandatarios regionales han instado a Nkurunziza a ceñirse al límite.

PRESIONES INTERNACIONALES

Tanto Estados Unidos como la Unión Europea han manifestado que podrían tomar medidas contra aquellos que provoquen cualquier tipo de violencia. Algunos diplomáticos consideran que el presidente parece ignorar las presiones.

«Me preocupa que la comunidad internacional pueda aislar a Burundi», ha afirmado Rwasa. El país, uno de los más pobres del mundo, depende de las donaciones internacionales para financiar casi la mitad de su presupuesto.

Nkurunziza es uno de los diferentes mandatarios africanos que se están acercando al final de sus mandatos. En Burkina Faso, unas protestas masivas echaron del poder a Blaise Compaore, que llevaba mucho tiempo gobernando y tenía intención de continuar.

Rwasa y el resto de la oposición boicotearon las elecciones de 2010 por supuestas irregularidades en el proceso. No obstante, el ex guerrillero ha afirmado que la oposición no podía quedarse a un lado en esta ocasión para las elecciones locales y parlamentarias de mayo, las presidenciales de junio y el voto del Senado en julio.

«Debemos afrontar todos los obstáculos que nos están poniendo por delante», ha manifestado Rwasa. El Gobierno niega estar poniendo trabas a los opositores y promete un proceso electoral justo.

Algunos partidos han sugerido formar una candidatura única para enfrentarse a Nkurunziza, cuya base electoral está en las zonas rurales. Sin embargo, el acuerdo se antoja difícil en un país en el que hay decenas de partidos registrados. Rwasa ha afirmado que un candidato único sería el mejor escenario pero que sólo se podría llegar a un acuerdo después de que los partidos y coaliciones vean qué resultados obtienen en las elecciones de mayo.

Rwasa ha alertado del riesgo de que las Fuerzas Armadas se fracturen si la crisis política se agrava y de que algunos políticos aprovechen las tensiones étnicas. «Los hutus y los tutsis están sufriendo por igual la mala gestión del Gobierno del presidente Nkurunziza», ha lamentado.

La guerra civil de Burundi enfrentó a las Fuerzas Armadas, en aquel momento dominadas por la minoría étnica tutsi, contra los grupos rebeldes mayoritariamente hutus. El cuerpo militar ahora está dividido en esos dos grupos étnicos y ha absorbido a facciones rivales.

Rwasa, aspirante a la presidencia, fue el último líder militar rebelde que abandonó las armas en 2009. De etnia hutu, se presentará previsiblemente a las elecciones como independiente con el apoyo de una coalición de varios partidos y grupos, puesto que el suyo no está reconocido.