Rusia y la pólvora de EE.UU. para crisis venezolana

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Venezuela centra la atención de los politólogos rusos, pues más allá de los intereses económicos en ese país, se trata de una imposición por Estados Unidos de esquemas para cambiar gobiernos en países soberanos.

Al comentar la situación en la nación suramericana, la vocera de la Cancillería rusa, María Zajarova, destacó el apoyo foráneo recibido por un diputado, autodenominado presidente encargado, más desde afuera que desde adentro, comentó.

El diario The New York Times se suma a la componenda para un golpe de Estado en Venezuela, organizada desde el exterior, con un artículo del usurpador Juan Guaidó, donde llama al derrocamiento del legítimo presidente venezolano, Nicolás Maduro, dice Zajarova.

Desde esa tribuna mediática, donde a veces es tan difícil publicar algo, el opositor exhorta abiertamente a las fuerzas armadas del país suramericano a dar un golpe de Estado, denuncia.

Los patrocinadores occidentales alientan públicamente una línea destructiva en todas las formas posibles y pareciera que las fronteras de Washington simplemente ya no existen. Ni económicas, ni interestatales, ni morales, comentó la vocera.

De ninguna forma se pude afirmar que la amenaza de una acción bélica estadounidense contra Venezuela ya pasó, enfatizó Zajarova.

Rusia advierte a todos que, a partir de lo ocurrido en Libia, tras una agresión de potencias occidentales, o en Siria, donde esas mismas naciones alentaron a grupos extremistas, una acción bélica podría traer consecuencias catastróficas en Venezuela.

Moscú desde ahora dibuja un escenario en el que, Estados Unidos, en su afán de sacar a Maduro del poder, podría agredir a Venezuela y crear allí un verdadero desastre humanitario con consecuencias negativas para la región.

Dentro de unos años, como sucede en Libia o Siria, la ONU o su Consejo de Seguridad buscará una solución para el caos creado por la política guerrista e intervencionista de Washington y serán los países de la región quienes deberán resolver ese asunto, presagió.

Por ahora, todavía se puede contar con actitudes dignas como la de algunas naciones del Movimiento de Países No Alineados en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde fracasó un intento de Estados Unidos de aislar al gobierno de Maduro, afirmó Zajarova.

De igual forma, destaca una declaración del Grupo del Caribe y el Parlamento Latinoamericano, que denunciaron la injerencia estadounidense en un estado soberano como Venezuela.

Moscú advierte, por otro lado, que la aplicación de un paquete de sanciones contra la petrolera venezolana Pdvsa, no solo es un acto de puro cinismo, sino casi genocida, pues congela el principal producto exportable del país suramericano.

Al comenta la absurda medida de Washington, Zajarova advierte que ello puede provocar, incluso, una catástrofe ecológica en la región, pues resulta peligroso paralizar la producción de crudo de un país como Venezuela.

La vocera de la Cancillería recuerda que la situación económica interna venezolana, con escasez de productos y un alto grado de inflación, en gran medida es consecuencia de la política de sanciones y estrangulamiento económico estadounidense.

Ante una política abierta de sabotaje contra otro país, en los propios Estados Unidos surgen voces que llaman a la sensatez.

El diario Washington Post cita a una congresista demócrata por California, para quien la posición de Estados Unidos en la crisis venezolana no es más que una falta de respeto al estatuto de las Naciones Unidas, subraya la portavoz de la Cancillería.

Rusia celebra los mecanismos regionales de mediación anunciados en América Latina y el Caribe en los últimos días, incluida una propuesta de México y Uruguay que Moscú debe estudiar aún, para una salida diplomática al diferendo interno venezolano.

Aunque Washington amaga con la pólvora de la guerra para lanzarse a controlar otra reserva de hidrocarburos, en detrimento no solo de Venezuela, sino de inversores rusos y chinos, Moscú parece integrarse cada vez más a esfuerzos para evitar el caos.

Estados Unidos, el chapucero mundial que viene a ofrecer paz y democracia y solo deja caos y desolación para buscar el control de recursos energéticos, podría encontrarse con una resistencia mucho mayor de la esperada de actores externos en el caso de Venezuela.