Rusia y el complicado polígono libio

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Por Antonio Rondón

El conflicto en Libia pasó por la plataforma de negociaciones en Berlín para dar a la solución de esa crisis una dimensión internacional, tanto por las partes involucradas como por los temas relacionados con la nación norafricana.

Libia se convierte en un verdadero polígono de confrontación de intereses geopolíticos y económicos que involucran no solo a la decena de naciones participantes en la reciente conferencia internacional de Berlín, sino a otros jugadores que esta vez prefirieron quedar al margen.

El encuentro en la capital alemana reunió allí al presidente ruso, Vladimir Putin, y a su similar turco, Recep Tayyip Erdogan, autores de una iniciativa lanzada desde Estambul para llamar a las partes enfrentadas en Libia a poner fin a los enfrentamientos armados.

Como afirmó el propio Putin en su momento, la convocatoria de Estambul dio paso a una reunión en Moscú con auspicio de los ministros de Asuntos Exteriores y de Defensa de Turquía y Rusia, para mediar en negociaciones sobre una tregua entre las partes enfrentadas en el país norafricano.

Ello creó condiciones favorables para la celebración del foro de Berlín, al cual, por insistencia de Rusia, fueron invitados el primer ministro del Gobierno de Conciliación Nacional, Faraz Al Sarraj, y el jefe del llamado Ejército Nacional Libio, general Falij Haftar.

Aunque Haftar abandonó Moscú sin firmar un acuerdo de cese de hostilidades, solicitó tiempo para consultar con las tribus que lo apoyan en la confrontación.

En Berlín, aunque la mayoría del tiempo estuvieron ausentes Haftar y Al Sarraj, se aprobaron varios acuerdos, incluido el refuerzo y cumplimiento del embargo de armas impuesto a Libia y se aprobó un plan para la solución del conflicto en la referida nación.

Además, se creó un comité para el monitoreo de la puesta en práctica de lo pactado en la capital alemana y se llamó a las partes enfrentadas al desarme o, de lo contrario, a su integración paulatina en los órganos de seguridad del estado libio, aunque muchos dudan sobre su existencia.

De igual forma, se crea un mecanismo para el restablecimiento económico de Libia, algo en lo que pudieran estar interesados países como la propia Alemania y China, con ausencia de una delegación de alto nivel en el foro, pero involucrada en proyectos económicos, afirma expertos.

A ello se suma una declaración final de 55 puntos adoptada al finalizar la conferencia, donde se habla, entre otras cosas, de la creación de un comité militar, al cual cada parte enfrentada aportaría cinco delegados.

El comité militar se encargaría de cooperar con la ONU para garantizar una tregua estable en Libia y para permitir un intercambio de opiniones entre los confrontados que os lleve al fin del derramamiento de sangre, la recuperación de la vida pacífica y la creación de un estado de derecho.

La reunión de Putin y Erdogan en el marco del foro, estiman expertos, fue uno de los episodios de la conferencia más directamente relacionados con el tema de la confrontación y ello no parece ser casual, pues Libia aparece como un polígono político, donde confluyen muchos intereses.

El diario Vzgliad (Vistazo) estima que la conferencia de Berlín dio un pequeño paso para resolver el problema libio, pero un paso gigante en su aspecto internacional para mostrar un crecimiento del mundo multipolar y una época pos-estadounidense.

Los ataques de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) contra Libia, en 2011, se realizaron con total liderazgo de Washington y luego de una manipulación de resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. El asesinato de Mohamed Ghadafi, también lo auspició la Casa Blanca.

Sin embargo, ahora la solución a un conflicto que es consecuencia directa de la situación de inestabilidad creada en el país norafricano por los ataques de la OTAN, se resuelve de forma colectiva, en un esquema donde el país norteño parece ser un participante más.

Por otro lado, detrás de cada parte enfrentada existen factores más allá de quienes participan en los combates directamente. Por cierto, de acuerdo con el diario Nezavisimaya Gazeta, las fuerzas de Haftar se hicieron del puerto Zutin, por donde salen exportaciones petroleras.

Nezavisimaya Gazeta señala, incluso, que el general libio ordenó congelar los suministros de las terminales petroleras del este, lo cual redujo la producción petrolera diaria en 800 mil barriles, para dejar la producción total en 1,3 millones y ello provocaría pérdidas por 55 millones de dólares diarios.

Aunque el ENL domina muchos campos petroleros, el dinero de las ventas llega a la National Oil Corporation (NOC), con sede en Trípoli, de ahí el interés de Haftar de controlar la principal ciudad libia, opinan expertos.

Tales procesos ponen en condiciones difíciles todos los esfuerzos dirigidos a lograr el fin total de las acciones bélicas.

Medios de prensa ruso destacan que el Gobierno de Conciliación Nacional tiene el apoyo directo de Turquía, Arabia Saudita, Egipto y Emiratos Árabes Unidos, mientras recibe ayuda militar estadounidense, por encima de prohibiciones contenidas en el citado embargo.

Nezavisimaya Gazeta afirma que a Trípoli llegaron viejos, pero funcionales sistemas antiaéreos norteamericanos MINI-23 Hawk y AN/MPQ-64 Sentinel, capaces de destruir aviones de combate y drones del ENL.

Al mismo tiempo, Catar parece respaldar a las fuerzas de Haftar, mientras que en las mediaciones, Ankara pone a Moscú como la parte capaz de convencer a las fuerzas del general de sentarse a negociar, aunque Rusia aclara que mantiene el diálogo con todas las partes.

EL VECTOR ENERGÉTICO

Publicaciones rusas comentan que la solución del conflicto en Libia en toda su extensión, permitiría un acomodo de la economía de ese país que podría aumentar su presencia en el mercado petrolero y recuperar su producción de 1,8 millones de barriles diarios, como antes de 2011.

De hecho, Libia, con reservas petroleras de 41 mil 500 millones de barriles, las mayores de África, y de un billón 505 mil millones de metros cúbicos (puesto 22 en el orbe) podría ser punto de partida de ductos, a través del Mediterráneo, a Europa, estiman especialistas.

Por cierto, en el mercado energético europeo, a donde Rusia envía cerca de 100 mil millones de metros cúbicos anuales y abren nuevas vías como el Torrente Turco y el inconcluso Torrente Norte 2, además de la vía ucraniana, entran a competir otros actores.

Turquía ya puso en funcionamiento el gasoducto transcaucásico Tanad, que por ahora viene de Azerbaiyán, mientras Israel prepara un yacimiento de gas que llevará ese combustible hasta Egipto, con pretensiones de alcanzar a Europa.

El propio Egipto cuenta ahora con un yacimiento en el Mediterráneo que también puede sumarse a la competencia por el mercado europeo.

Las referidas circunstancias parecen pesar sobre decisiones que se buscan para poner, Las referidas circunstancias parecen pesar sobre decisiones que se buscan para poner fin al conflicto libio.

Pero también existen otras mencionadas por el presidente ruso como la explosión del tráfico de personas a Europa, que produjo el caos surgido, tras el asesinato del líder libio y la atomización del conflicto, y la aparición allí de preocupantes focos de grupos terroristas.

Además del extremista movimiento Estado Islámico, otras fuerzas activas en Siria parecen trasladarse ahora a la nación norafricana, como lo denunció recientemente el ministro interino ruso de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov.

De esa forma, Libia aparece como un polígono, donde confluyen intereses internos de las partes enfrentadas, regionales y geopolíticas que le dan una dimensión internacional a la solución de ese conflicto armado.