Rostros de una tragedia: la batalla por la vida en Etiopía

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Por Richard Ruíz Julién
Aunque Etiopía es aún hoy, según expertos, uno de los países más peligrosos para traer un hijo al mundo, el estado de Benishangul-Gumuz, en el oeste, ilustra la lucha de la nación por evitar la muerte de recién nacidos.

En sentido general, hay resultados alentadores: desde el año 2000 las autoridades lograron reducir en un 50 por ciento los decesos neonatales y trazaron un plan de salud para dar asistencia preferencial en los primeros 28 días de vida del bebé.

No obstante, los especialistas alertan que pese a los avances, queda mucho por hacer en este territorio y en buena parte del planeta; cada día fallecen en el orbe siete mil pequeños antes de cumplir un mes de vida y el 80 por ciento, debido a causas evitables.

Casi en la frontera con Sudán, el Centro de Salud de Homosha da asistencia a ocho mil 960 personas de las aldeas cercanas.

Para Yidebenu Kassa, funcionaria del Ministerio de Salud Pública, las campañas de sensibilización son determinantes en incrementar el número de madres que acuden a dar a luz a los hospitales.

En Homosha, Nura Mursal espera a que las enfermeras Muzeya y Moynishit pesen a su hijo de tres meses, Abdoulaye. Otras historias, como la de Fayiza Ali, de 18 años, quien vino caminando desde la aldea de Agendo para parir, evidencian los resultados positivos que los planes sanitarios tienen en la región.

Es muy importante el control posparto de los neonatos para evitar enfermedades y asegurar su correcta evolución en los primeros meses de vida, los más críticos en cuanto a supervivencia, comentó a Prensa Latina Yibra Gebresembet, uno de los ginecobstetras que presentan servicio en la institución.

Las tradiciones, el miedo a lo desconocido, el no poder pagar un transporte hasta un centro sanitario o el coste por el servicio impiden que muchas féminas de zonas rurales se acerquen para ser asistidas.

Muchas deciden alumbrar en casa, con el consiguiente riesgo relacionado con la falta de higiene y el desconocimiento profesional, puntualizó Gebresembet.

Algunas de las integrantes de las comunidades más remotas se han organizado en el llamado Ejército de Mujeres para sensibilizar y explicar acerca de los beneficios de tener a los hijos en los recintos de salud.

Matsu Kalifa, de 28 años, es una de las que atiende las preguntas y dudas de un grupo de aldeanas; ya hace un año que es líder de uno de los equipos.

Me encuentro a menudo con trasfondos complejos, manifestó Kalifa a Prena Latina; hay muchos casos como el de Kenina Babekir, de 40 años, que ha pasado por 11 embarazos, relató.

De ellos, seis han sobrevivido y cuatro han fallecido; en la actualidad está embarazada de su onceno hijo.

Las tasas de mortalidad en los neonatos y hasta los cinco años son muy elevadas en Etiopía, recordó la facilitadora.

Las mujeres son un colectivo muy cerrado en las comunidades y cada reunión o encuentro del Ejército acaba siendo casi un ritual en el que no faltan las tradiciones, como por ejemplo todo el proceso de hacer y tomar café de forma tradicional, desde tostarlo a hervirlo pasando por molerlo de forma absolutamente artesanal, subrayó.

A consideración de estudiosos, la principal causa de mortalidad infantil son los partos prematuros.

Controlando los embarazos se puede reducir considerablemente este índice, aseguró el doctor Yibeltal Alem, responsable de la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales del Hospital General de Assosa.

Allí, Birtekuan, de 28 años, observa a su hijo de tres días de edad y todavía sin nombre, ingresado por una infección y mantenido bajo control; la imagen, que apareció en la prensa local hace pocos días, puso rostro a una tragedia y a un desafío recurrente: la batalla por la vida en este Estado del denominado cuerno africano.