Reunión de dirigencia del ANC de Sudáfrica en medio de tensiones

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Por Ilsa Rodriguez Santana
La máxima dirigencia del Congreso Nacional Africano (ANC) se reunirá esta semana por primera vez después de la Conferencia Política de junio pasado, en medio de tensiones provocadas por debates y enfrentamientos entre aspirantes a la presidencia de esa organización.

Analistas en esta capital consideran que este encuentro de medianía de año destinado a analizar la actuación del ANC en las distintas esferas del gobierno y su labor interna podría ensombrecerse por las diversas corrientes dentro de la organización, denuncias y ataques contra el presidente Jacob Zuma y las campañas de quienes aspiran a sustituirlo.

Liderado por Zuma, el NEC está integrado por el vicepresidente Cyril Ramaphosa, la presidenta del parlamento, Mbete Baleka; el secretario general del ANC, Gwede Mantashe; la vicesecretaria general de la organización Jessie Duarte y el Tesorero General, Zweli Mkhize. Además, tiene 80 miembros adicionales y 21 miembros de oficio.

Dos integrantes de la máxima dirección, Ramaphosa y Baleka, y dos de los miembros adicionales, Nkosazana Dlamini-Zuma y Lindiwe Sisulu, han expresado su aspiración de convertirse en el o la próximo/a dirigente del ANC y de Sudáfrica, si la alianza que ha regido el país desde que llegó a la democracia en 1994 logra mayoría en las elecciones de 2019.

Para los observadores, este encuentro será una especie de termómetro de lo que sucederá en la Conferencia del ANC de diciembre próximo, durante la cual será elegida la nueva dirigencia y su presidente, un puesto que desean Ramaphosa, Baleka, la exesposa del presidente Zuma y Lindiwe Sisulu, hija de uno de los veteranos luchadores contra el apartheid, Walter Sisulu.

Estos aspirantes cuentan con respaldos de diversas regiones u organizaciones del ANC, como la Liga de Mujeres o la de los Jóvenes, lo cual ocasiona más fraccionamiento en momentos en que la organización atraviesa por uno de sus peores momentos en más de un siglo de existencia debido a los ataques contra el Presidente y acusaciones de alegada corrupción.

Según han aceptado sus propios dirigentes, muchos integrantes del ANC han abandonado la organización frustrados porque al cabo de 22 años de gobierno permanecen sin solución la pobreza, el desempleo, las desigualdades y otros problemas apremiantes que enfrenta la mayoritaria población negra.

Además, Zuma ha recibido severas críticas y condenas tanto por integrantes del ANC como por parte de dirigentes del Partido Comunista y el Congreso de los Sindicatos de Sudáfrica (Cosatu), que integran la alianza tripartita que gobierna a este país desde 1994.

El reciente XIV Congreso de los comunistas analizó incluso la posibilidad de abandonar esta alianza y presentarse por separado a las elecciones de 2019, pero finalmente anunció que dará un margen de seis meses para volver a analizar el asunto, lo que se interpreta como un compás de espera hasta conocer el resultado de la Conferencia del ANC de diciembre.

A este panorama se une que el presidente Zuma será sometido el 8 de agosto a un voto de no confianza en el parlamento nacional, cuyo procedimiento aún está por definirse.

Sectores opositores pidieron un voto secreto, lo cual permitiría a los crítidos del mandatario dentro del ANC expresarse en su contra sin temor a presiones. Normalmente, el ANC vota en bloque cuando el proceso es público.

Especialistas locales han insistido en la importancia de que el ANC agrupe a sus fuerzas y trabaje por el fortalecimiento de la alianza tripartita, ya que estas desavenencias y enfrentamientos están favoreciendo a los partidos opositores a ganar espacios en el enfrentamiento político a la veterana organización antiapartheid y a su dirigencia.

Gran parte de las campañas contra el presidente y funcionarios del gobierno están basadas en acusaciones de alegada corrupción y contubernio con poderosos grupos empresariales, como el formado por la familia de origen indio de los multimillonarios hermanos Ajay, Atul y Rajesh Gupta, que se dicen gozan de la amistad de Zuma.

Partidos opositores como Alianza Democrática (DA) y Luchadores por la Libertad Económica (EFF por sus siglas en inglés) aprovechan las circunstancias actuales del ANC para arreciar sus ataques.

Alianza Democrática tiene sus orígenes en el Partido Progresista constituido en 1959 por parlamentarios blancos opuestos al sistema del apartheid, pero que entonces prohibían la incorporación de políticos negros en sus filas, algo que ya no ocurre en la actualidad.

Por su parte, Luchadores por la Libertad Económica fue fundado por Julius Malema después de ser expulsado de la Liga Juvenil del ANC en 2013.

En las elecciones de 2014 Alianza Democrática (que tiene su mayor influencia en las provincias meridionales del Cabo) alcanzó el 22,23 por ciento de los escaños del parlamento y el entonces recién fundado EFF logró 6.35 por ciento, con 89 y 25 asientos respectivamente.

El Congreso Nacional Africano obtuvo 62.15 por ciento de las boletas y cuenta con 249 escaños parlamentarios.